Mundakatik

Mejor callado

13.11.2021 | 00:48
Mejor callado

Mantenerse en el raca raca del terrorismo (de un lado, claro está) ha dejado a Iturgaiz fuera del juego político

Excepto la gente incapaz de generar aprecios y amistades, en general se reconoce que tener buenos amigos y amigas es una enorme suerte en la vida. Es verdad que hay que ganárselo, y no vale aprovecharse unilateralmente. Se ha hablado tanto de la amistad que no voy a ser yo quien añada algo interesante al respecto; en ella hay cariño y apoyo, pero, también, crítica que nos ayuda a canalizar nuestros errores.

Las últimas declaraciones de Iturgaiz me trajeron a la cabeza esa idea de que hay quienes no tienen una buena amiga o amigo que les impida hacer el ridículo. Estos tiempos llenos de celebraciones de memorias con pretensiones de equilibrio histórico, nuevamente le han dado al líder del PP la oportunidad para salirse del tiesto. Sus grandilocuentes, injustas y desequilibradas declaraciones no se las cree ni él y sus boutades son de tal calibre, y tan a menudo, que echo de menos ese amigo que le hable claro para mitigar su caída libre al vacío de la vacuidad.

Ya cansan con tanto aprovechamiento de la violencia ése y otra gente. El jueves, Día de la Memoria –le llaman–, pretendió darnos otra lección de democracia. Si hay reconocimientos y va Bildu mal, pero si no va, también mal. Y de esas todos los días. Mantenerse en el raca raca del terrorismo (de un lado, claro está), le ha dejado fuera del juego político.

El lehendakari Urkullu suele estar en su diana y, a cuenta de los Presupuestos, le dedicó unas frases de tan poco nivel dialéctico que no se entendían. Erre que erre en su intento de debilitar al oponente, no sabe que Urkullu es mucho Urkullu en esa carrera de fondo.

En el PP han optado por no hacer política y dejarse llevar por la mejor ocurrencia del día. No hay más que ver las apariciones públicas de Casado o de su competidora Ayuso. Cierto que consiguen llenar hojas y hojas de periódicos, pero mintiendo, con frivolidad total en los argumentos –si se pueden llamar así– , sin solvencia política.

Voces autorizadas afirman que la sexta ola de la pandemia está ya a la vista. En esto también me hago un lío: ¿Cómo es posible que en las provincias vascas de Hegoalde o en Catalunya hayan comenzado a dispararse los contagios y en otros lugares del Estado no? Una de dos, o los pueblos vasco y catalán llevan en su gen nacionalista más riesgo o hacemos más PCR y conocemos mejor la situación en cada momento.

A ver por dónde salimos esta vez pero será complicado poner medidas cuando hay gente en la judicatura empeñada en hacer política contra el Gobierno Vasco, aunque no hayan sido elegidas en las urnas. Tampoco parece que las fuerzas políticas de la oposición vayan a sorprendernos yendo a una en la gestión de Salud. Con las navidades a la vuelta de la esquina sería lamentable que fastidiáramos los encuentros familiares por la insolidaridad y falta de seriedad. Sabemos qué debemos hacer y qué no. Y, aunque nadie está libre de enfermar, si evitamos riesgos, mejor.

Para terminar, un breve apunte sobre los Presupuestos. Afortunadamente podemos enfrentar un año 2022 con más gasto público. Subirá una vez más. En la calle nos preguntamos cómo es posible que gastemos más dinero que nunca y los resultados no sean mejores (o no se perciban así). Hasta ahora los y las políticas acumulaban todo el descrédito, hoy, lamentablemente, se le ha sumado el funcionariado, que, justa o injustamente en algunos casos, está desacreditado en una situación de pandemia que ha enseñado parte del espejismo en el que vivíamos.

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