Diego Blázquezdirector general de memoria democrática

“El Valle de los Caídos tiene que ser un lugar de memoria democrática”

23.09.2021 | 00:26
Diego Blázquez, ayer en el jardín interior de la sede de Gogora.

Como número dos en materia de memoria en el Estado, Diego Blázquez sigue muy de cerca los trabajos para tratar de exhumar 77 cuerpos del Valle de los Caídos

VITORIA – Las personas que han solicitado recuperar los restos de sus allegados del mausoleo de Cuelgamuros, entre ellas 28 familias vascas, siguen al detalle la actuación iniciada en los pasados días.

Una vez iniciados los trabajos en el Valle de los Caídos, ¿han sacado alguna primera conclusión sobre el estado de las criptas?

—Los trabajos preparatorios sobre el terreno han comenzado pero llevamos mucho tiempo de estudio para ponerlos en marcha. Todavía no se ha entrado pero podemos intuir algunas de las dificultades que va a haber, tanto de tipo estructural, que es la primera parte del proyecto para asegurar y permitir el trabajo forense; como las dificultades que pueda tener el trabajo forense por el estado de las criptas, de las cajas en las que están los restos y por las dificultades que pueda tener la identificación de los propios restos.

¿Cuándo entrarán en escena los forenses para tratar de localizar los cuerpos?

—Es indeterminado porque depende de los trabajos técnicos. Tenemos que empezar con lo puramente estructural, establecer las vías de aseguramiento, de refuerzo, etc., para permitir la labor de los forenses. Es un proceso largo y hay que hacerlo bien porque luego el acceso de los forenses tiene que ser en condiciones de seguridad.

Además, en una fase final tienen previsto aprovechar esta actuación para acondicionar los columbarios del mausoleo.

—Una cuestión muy importante es darle al lugar la dignidad que merece como cualquier otro cementerio. En las investigaciones previas hemos obtenido la evidencia de que algún otro columbario está en una mala situación y se trata de dejarlo en unas condiciones de dignidad. Este es uno de los elementos que incluye el proyecto, su dignificación.

Más de 60 años después de los traslados al Valle, ¿cuál es la importancia de esta iniciativa para recuperar los primeros restos?

—Hay que situar el proceso de exhumación y de búsqueda e identificación de estas personas dentro de un proceso de resignificación, que es una explicación de qué es ese monumento. Uno llega allí y no sabe lo que es, lo que impera es el discurso arquitectónico y memorial que quiso dejar la dictadura. Otro elemento de la resignificación es dar la voz y el protagonismo a las personas que fueron allí contrariamente al deseo de sus familiares, sin su conocimiento o incluso en algunos casos contrariamente a las opiniones por las que lucharon y vivieron.

¿Espera que, una vez avancen los trabajos, más familias soliciten recuperar a sus seres queridos?

—En el proyecto de ley que ahora mismo está en tramitación parlamentaria se incluye el reconocimiento de que se atenderán las peticiones en este sentido.

En la jornada que ha acogido Gogora se han abordado los censos de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura, que han sido posibles gracias a la propia iniciativa de algunas comunidades autónomas. ¿Es posible llegar a pensar en un futuro censo común estatal?

—Sí, es otro de los proyectos esenciales y de las novedades que incluye el proyecto de Ley de Memoria Democrática, la elaboración de un censo estatal de todos los tipos de víctimas que hubo en la dictadura. Para eso tenemos que aprovechar el trabajo que han hecho muchas comunidades autónomas, muchos grupos de investigación universitarios y muchos historiadores. Dentro de los archivos del Estado también ha habido distintos procesos de sistematización y de recogida, algunos se han expuesto aquí.

¿Y por qué sería importante crear esa base común?

—En primer lugar para que consten los nombres de todas las víctimas, la revelación de la verdad pública es el primer elemento de la reparación. Y segundo, porque en España siempre nos movemos en este asunto en proyecciones de distintos modelos pero no en una evidencia, por lo que se trata de tener esa constancia del número de víctimas y del tipo de víctimas.

Ha citado varias veces la nueva Ley de Memoria Democrática. ¿En qué fase se encuentra?

—El proyecto de ley fue aprobado definitivamente por el Consejo de Ministros el 20 de julio, se remitió enseguida a las Cortes y el pasado viernes acabó un primer plazo de presentación de enmiendas, que en este caso eran a la totalidad. Se ha articulado otro plazo para enmiendas y la Mesa del Congreso tiene que decidir, lógicamente, cómo va a seguir la tramitación.¿En qué va a afectar esta ley a la resignificación del Valle de los Caídos?

—Tiene que ser un lugar de memoria democrática, no puede ser de memoria de la dictadura. Como decía, lo más importante es explicarlo, y para ello se tendrán que hacer multitud de actuaciones porque es un lugar muy singular. Hay algunas que van realizándose poco a poco y creo que este intento de recuperar los cuerpos que han sido reclamados por las familias es la más importante.

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