Jose Gabriel AnituapRESIDENTE DE lAURAK bAT

“No creo que cuando izaron la ikurriña supieran que tendría tanta importancia”

09.07.2021 | 00:44
Bandera vasca de 1881. Foto: DNA

Cirujano de profesión y nombre clave de la diáspora vasca en Argentina, Anitua reflexiona sobre lo que significó el acto de hace 100 años en Buenos Aires

bilbao – Jose Gabriel Anitua es el presidente de Laurak Bat. Con 71 años, es padre de dos hijos, Iñaki y Arantxa. Cirujano de profesión, es especialista en Ortopedia y Traumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y lleva 41 años de servicio ininterrumpido en dicha institución.

¿Qué es Laurak Bat?

— Es una asociación cultural, social y deportiva, creada por 13 entusiastas vascos en 1877 en protesta por la abolición de los fueros después de la Segunda Carlistada. No podían admitir desaparecer como sujeto político e intentaron desde el exterior unir a los vascos del sur de los Pirineos en una reivindicación común. Su objetivo social es la ayuda mutua, la preservación de la cultura vasca, su idioma, creencias, formas de ser, de pensar, e inclusión en la sociedad argentina.

¿Cómo fue la diáspora vasca en Argentina?

— Hacia 1840, después de la Primera Carlistada, hay una inmigración fuertemente carlista, ligada por lazos familiares con personalidades de la época, tradicionalistas y antiliberales. Los profesionales, médicos, boticarios, etc. van a las ciudades, pero la mayoría se instalan en el campo como ganaderos. Después de la Segunda Carlistada hubo una nueva ola de inmigración. La pérdida de la identidad política de Euskal Herria los enardecía, por lo que vinieron personas cultas; excoroneles, médicos, etc. Muchos lo hicieron para no ser incorporados en el ejército español imperialista en África. A raíz de la inmigración se popularizaron la pelota vasca, la alpargata, la boina y la faja del gaucho.

¿Cómo llegaron las ideas nacionalistas vascas hasta Argentina?

— El ideal sabiniano llega hacia 1907 y no tarda en ser mayoría con alternancias tradicionales y aber-tzales. En 1921 se consolida el ideario sabiniano en el Laurak Bat.

¿Eran ustedes conscientes de la trascendencia histórica de su izada de la ikurriña?

— No creo que cuando se izó la ikurriña supieran que a 100 años tendría tanta importancia, pero lo hicieron porque creían en la nación vasca.

¿Por qué este acto tuvo lugar por primera vez en Argentina y no en Euskal Herria?

— A los vascos del mundo les surgió la necesidad de ser identificados por su propia cultura, y la ikurriña significaba unidad. Así lo pedía el padre Miguel de Pamplona, rector de la Euskal Etxea.

¿En aquella época existían disputas políticas dentro de Laurak Bat?

— Claro que existían disputas entre el tradicionalismo carlista y euskarianismo, como existieron durante la Guerra Civil. Pero allí otro gran símbolo que también alcanzó la condición de mito fue José Antonio Aguirre, el primer lehendakari. Volvió a reunir a nietos y biznietos de vascos con su pasión y sentido de inclusión. Socialistas, comunistas, anarquistas y por supuesto nacionalistas lo interpretaron como símbolo de unión de los vascos del mundo. La ikurriña y el lehendakari fueron dos símbolos aquí, el primero espiritual y el segundo carnal.

noticias de noticiasdealava