- Aunque la fecha tope está fijada para el 6 de julio, el Gobierno español quiere cerrar la concesión de los indultos a los presos soberanistas la próxima semana. El Ministerio de Justicia ultima los doce expedientes que elevará al Consejo de Ministros sin caer en más especulaciones ni profundizar en la polémica por la firma del rey que ha abierto el PP, en concreto Isabel Díaz Ayuso, quien lejos de rectificar se mantiene en sus trece. “Lo lógico es que sea el próximo martes”, se sinceró ayer la ministra portavoz, María Jesús Montero, ratificando las palabras que horas antes había pronunciado la vicepresidenta primera, Carmen Calvo. “Cuando decimos que están cerca es porque lo están y será la semana que viene o la siguiente”, vaticinó. “Cuanto antes los terminemos mejor”, sostienen desde Moncloa. El calendario cumple las expectativas que demandaban desde dentro del propio Ejecutivo para que el asunto no les erosione más electoralmente, aunque la posición de Pedro Sánchez tras el pinchazo de Colón y su victoria en las primarias andaluzas al desbancar a Susana Díaz ha tranquilizado el ambiente en el PSOE. Sin urnas en el horizonte y con las vacaciones a la vuelta de la esquina, el Gabinete de coalición puede afrontar el futuro a corto plazo con sosiego, trasladando el mensaje de que está contribuyendo a distensionar el conflicto catalán y esperanzado con la recuperación económica una vez lleguen los fondos europeos.

“Esta es una apuesta firme para una España que es con Catalunya”, expresó Calvo en Canal Sur Radio con el fin de restar dramatismo a una decisión que la derecha sigue empeñada en judicializar, aunque el Tribunal Supremo tiene muy poco margen de maniobra. “No dejan de ser tramitaciones desde el punto de vista administrativo todas iguales. Cada vez que se indulta a una persona en nuestro país hay que ver muy bien qué ha ocurrido, por qué razones el Gobierno decide que una parte de la condena no se cumpla, porque se persigue un fin mayor que el beneficio de la persona que se va a indultar”, argumentó la dirigente socialista, y es que Moncloa alegará “utilidad pública”. Aunque hay voces en el partido que se siguen alzando, como la del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en Ferraz creen que no pasarán de ahí. Calvo es quien coordina la tramitación de los expedientes, junto al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, y por tanto es plenamente conocedora de la evolución de cada uno de ellos. En este sentido, destacó que “si se indulta a una persona en nuestro país es porque hay derecho a pedir que te indulten como en todas las democracias del mundo”.

Sánchez incluso baraja una fecha, la del 7 de julio, para explicar la decisión en un pleno del Congreso. En su agenda tiene una cumbre europea el 24 y 25 junio, de la que dará cuenta en la Cámara Baja, por lo que puede aprovechar para centrar la jornada en los indultos tratando de hacer “pedagogía” al respecto, que es la idea que viene transmitiendo en sus últimas manifestaciones, además de sus apelaciones a la “concordia”. Le ayuda en esta tarea el barrizal en que se ha metido la oposición tras su descafeinada convocatoria contra esta medida y el problema generado por la presidenta madrileña. Montero puntualizó que “lo más previsible es que se pueda abordar esta cuestión de forma previa” a la reunión entre Sánchez y el president Pere Aragonès. “No hay tiempo que perder”, zanjó.

Al independentismo sin embargo no le seduce la música del plan del ministro de Política Territorial, Miquel Iceta, que plantea la mesa de diálogo como el foro donde ofrecer un autogobierno más sólido que sería sometido a referéndum. El soberanismo advierte al Gobierno español que si no hay acuerdos concretos, esa herramienta de negociación será estéril, y que la propuesta aireada “suena un poco vintage”. Eso sí, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, valoró el talante negociador porque hasta hace muy poco PP y PSOE no solo votaban juntos la aplicación del 155 sino que amenazaban con “mandar a los geos a no sé quien y a no sé donde”. “Es bueno hablar ahora de política”, aunque algunos lo hacen obligados, dijo refiriéndose a los socialistas. Miriam Nogueras, de JxCat, emplazó a Moncloa a “dejar de dar patadas adelante” y asumir la realidad de Catalunya. “La gente ha votado independencia, no ha votado ni pactos fiscales ni nada parecido”, remarcó. Incluso Ferrán Bel, del PDeCAT, avisó de que por mucho que en una mesa de diálogo se pueda hablar de todo, como es obvio, si no se llega a ningún acuerdo “no dará sus frutos” y no servirá para cerrar esta crisis.

“No dije nada nuevo”. Oriol Junqueras aseguró ayer que no tutela a Pere Aragonès porque “entre otras cosas, estoy en la cárcel”, y puntualizó que la interpretación de su último artículo se sobredimensionó. A su juicio, hubo mucha gente predispuesta e interesada en calificar “como nuevo algo que tiene poco de nuevo”, porque siempre “he defendido el diálogo y la negociación como principal instrumento” político, por lo que su postura fue “de continuidad”, más que un hecho inédito.

“Cuanto antes, mejor; es una apuesta armoniosa mirando al futuro de una España con Catalunya”

Vicepresidenta primera del Gobierno

“Valoramos el talante pero nos suena ‘vintage’ que la propuesta sea un autogobierno sólido”

Portavoz de ERC en el Congreso