Al ex ministro no le protege ya ni su ángel de la guarda

De profundas convicciones religiosas, Fernández Díaz participó en todos los niveles de la administración pública

19.09.2020 | 00:14

Perfil

madrid – Pasó a la historia de las anécdotas de las elecciones de diciembre de 2015. Su nombre es Marcelo, el ángel de la guarda del ministro del Interior Jorge Fernández Díaz y entonces cabeza de lista del PP por Barcelona. Fue la intimidad que desveló en una entrevista electoral donde, al final de la conversación, en la que su religiosidad aparece en distintas ocasiones, el periodista le asegura que él cree en su ángel de la guarda, ante lo cual el ministro confiesa: "Yo tengo también el mío. Le llamo Marcelo. Me ayuda en pequeñas cosas, como aparcar el coche. Y también en las grandes, siempre ayuda", reveló el político conservador. De joven fue católico no practicante. En 1991, en un viaje oficial a Las Vegas, comenzó un camino de reconversión que culminó en 1997. Considera la política como "magnífico campo para el apostolado, la santificación y el servicio a los demás", asiste a misa a diario y se considera próximo a la espiritualidad del Opus Dei.

Fernández Díaz (Valladolid, 1950) inició su dilatada carrera política en UCD a principios de los ochenta. Se convirtió en julio de 1980 en el gobernador civil más joven de España cuando fue designado para ocupar esa responsabilidad en Asturias y secundó la aventura política de Adolfo Suárez en el CDS, partido por el que concurrió como candidato en las generales de 1982. Ingeniero industrial, casado y con dos hijos, estuvo en todos los niveles de la administración pública y Mariano Rajoy ya contó con él en sus dos épocas de ministro, nombrándolo primero Secretario de Estado de Administraciones Públicas y posteriormente de Educación y Universidad. Hasta que le entregó Interior (2001-2016) cuando ETA empezaba a ser pasado.

Su implicación en las cloacas del PP ahora desveladas pueden deberse, irónicamente, a que Marcelo le haya abandonado. "La presencia de Fernández Díaz resulta necesaria, útil y pertinente, toda vez que las investigaciones practicadas permiten situar el centro nuclear de la operación en el Ministerio del Interior, desde donde se habría dirigido y coordinado toda la operativa, presuntamente, con la participación directa del ministro, y actuando por delegación de este, al parecer, el Secretario de Estado de Seguridad", zanja el juez.