El PNV empuja para cerrar el pacto con el PSE en quince días

Confía en acordar antes del 28, el límite para presentarse a la investidura del 3 de septiembre

13.08.2020 | 23:23
El portavoz del PSE, Eneko Andueza, y la líder socialista, Idoia Mendia, ayer en el Parlamento Vasco. Foto: Eusko Legebiltzarra

gasteiz – El PNV quiere reducir al máximo los rituales previos a la investidura y la incertidumbre en un momento en que la pandemia del coronavirus aprieta fuerte y se deben afrontar también las consecuencias sobre el empleo. El Parlamento Vasco confirmó ayer que el pleno de investidura tendrá lugar el 3 de septiembre a las 9.30 horas, pero los jeltzales han acortado un poco más el plazo que se han autoimpuesto para alcanzar un acuerdo con los socialistas que propicie la reelección de Iñigo Urkullu para un tercer mandato y clarifique el panorama. En concreto, el PNV quiere tomar como referencia el tope para registrar las candidaturas a lehendakari, el 28 de agosto a las 12.00 horas. El parlamentario jeltzale Iñigo Iturrate confió ayer en que para ese día se cierre un pacto con los socialistas, lo que supone darse dos semanas para rematar el diálogo y anticipa la intención del PNV de volcarse para darle un empujón.

Es posible que para ese día se alcance un acuerdo, y que se presente en sociedad más adelante. El pacto tiene que ser, además, ratificado por las ejecutivas del PNV y el PSE, y los socialistas se comprometieron a convocar una consulta a la militancia para refrendarlo, una votación que, en cualquier caso, según fuentes del partido de Idoia Mendia consultadas, no tomaría más de dos o tres días y podría ser presencial o bien telemática. No impedirá llegar a tiempo para la investidura del 3 de septiembre. Ayer fue el PNV quien hizo pública en declaraciones a la prensa su intención de acabar antes del 28 de agosto, pero las fuentes socialistas también asumen que a finales de agosto habrá que apretar.

El matiz que ha hecho público el PNV parece enfriar en cierto modo la idea de que el acuerdo llegue a ultimísima hora, sobre la bocina de la investidura. No es, al menos, su intención apurar al límite. Un entendimiento rápido, además, evitaría las filtraciones a la prensa, y se acortaría el tiempo para que polémicas ajenas a esta negociación supongan una distorsión en el clima de las conversaciones. La intención de los jeltzales es aportar claridad y no están pensando necesariamente en que el acuerdo sea necesario para que el PSE estampe sus firmas en el escrito que sirva para registrar la candidatura de Urkullu como lehendakari. No es esa la idea. La pretensión de que haya acuerdo en dos semanas guarda relación con el deseo de ser expeditivos, y la sintonía entre ambos partidos lo permite porque hay coincidencia en torno a las prioridades.

Iturrate confió en que haya acuerdo antes del 28 de agosto. "Es en lo que estamos trabajando y en lo que estamos empeñados", defendió. Al igual que el PSE, recalcó que en estos momentos están centrados en el programa porque es lo más relevante ante la "ingente tarea" que tendrá que afrontar Urkullu. Cuando se cierre un acuerdo sobre las medidas, se abordará la fórmula de gobierno. La vía predilecta es el gobierno de coalición y cobra fuerza la idea de que Idoia Mendia ocupe una Vicelehendakaritza.

Los plazos La puesta en marcha del nuevo Gobierno Vasco sería meteórica a partir del 3 de septiembre. La mayoría absoluta de 41 escaños que suman PNV (31) y PSE (10) les permitiría proclamar a Urkullu en la primera votación, sin necesidad de esperar a un segundo intento por mayoría simple. El 5 de septiembre, Urkullu juraría el cargo en la Casa de Juntas de Gernika, y ya el lunes sus consejeros tomarían posesión del cargo, con la idea de que el primer Consejo de Gobierno se celebrara el martes 8 de septiembre. La fecha de la investidura la hizo oficial ayer la presidenta del Parlamento Vasco, la jeltzale Bakartxo Tejeria, tras un pleno de incompatibilidades que volvió a durar un suspiro. No hubo ningún problema, ni turno de votos en contra para aprobar un dictamen que no detectó ninguna actividad incompatible de los parlamentarios.