- Euskadi tiene ya sobre la mesa un borrador para iniciar un proyecto propio de desescalada en colaboración con las autoridades del Estado. Esta propuesta, que recibe el nombre de Biziberri, contempla que el estado de alarma del Gobierno español concluya el próximo 24 de mayo, a la par que la fase 1 del plan anunciado por Pedro Sánchez el pasado martes. Este documento fue entregado por el lehendakari Iñigo Urkullu a los grupos parlamentarios en la reunión del pasado jueves y es también con lo que trabaja Lakua en las conversaciones que está desarrollando con Moncloa para poner fin al mando único vigente hasta el momento.

Por tanto, el Ejecutivo vasco maneja ya un escenario en el que en dicha fecha Euskadi recuperaría “todas sus competencias exclusivas”, aunque seguiría “colaborando y coordinando actuaciones con el conjunto del Estado”. Según esta propuesta de “transición a nueva normalidad”, la CAV podría tomar sus decisiones y medidas propias con el comienzo de la fase 2 a finales de este mismo mes. Esta etapa se prolongaría durante el mes de junio y supondría una “situación de convivencia” con el virus en la que se irían retomando actividades culturales, deportivas y de ocio con aforos limitados, y se combinaría el trabajo presencial con el telemático.

El borrador del plan de desescalada vasco incluye otras dos fases posteriores a lo largo de este año. De esta forma, la tercera etapa tendría lugar a lo largo de los meses de verano -julio, agosto y septiembre- y supondría el “retorno paulatino a la normalidad” con aumento de aforos y una apertura controlada del turismo interior. Por último, la fase 4 se desarrollaría a partir de octubre, donde los ciudadanos deberían poder llevar una “vida normal”, siempre con normas de distanciamiento e higiene y con el endurecimiento de condiciones para los colectivos de riesgo.

Este calendario se supedita en cualquier caso a modificaciones y decisiones posteriores en función de los criterios sanitarios establecidos y de la evolución de la pandemia. En este sentido, el documento del Gobierno autonómico contempla tomar las decisiones de aperturas y de transición entre una fase y otra tras una evaluación quincenal y adoptando también mecanismos de cierre y marcha atrás en el desconfinamiento en caso de que la situación sanitaria vuelva a empeorar.

La puesta en marcha de este plan autonómico dependerá en buena parte de que llegue a buen puerto la negociación entablada entre el Gobierno Vasco y el español -en la que participan también dirigentes del PNV y altos cargos de Moncloa y de varios ministerios-, con el objetivo de que Madrid ceda el mando único a finales de este mes y Euskadi pueda recuperar las competencias necesarias para llevar a cabo su propio calendario de vuelta a la normalidad.

Este plan Biziberri recoge también el debate que contrapone la salud a la economía, una dicotomía “no real” según el Ejecutivo autonómico, que cree que ambos aspectos “deben ser protegidos y cuidados” en el proceso de desescalada para mantener el equilibrio y la cohesión de la sociedad vasca. Según el texto, tras unas condiciones de confinamiento “muy estrictas”, es momento de medidas de rescate de la economía para que “la caida de PIB augurada en el 8% no sea mayor” y se pueda abordar una recuperación del empleo “con unas mínimas garantías”. En el plano sanitario, el documento apuesta por una estrategia que combine “una relajación” de las restricciones en el entorno social y económico con “una protección sanitaria eficaz y continua”.

Asimismo, el plan vasco advierte de los peligros que puede tener prolongar en exceso un estado de confinamiento. “Alargar en el tiempo esta situación de elevada restricción de movilidad puede resultar perjudicial para la salud pero, además, la economía sufrirá una crisis sin precedentes, Y, en una situación de esas características, sin una economía robusta se resentirán el sistema público de salud y el estado del bienestar”.

En consecuencia, Lakua plantea una serie de acciones y actuaciones a tener en cuenta para retomar la actividad social y económica. Entre ellas, prevenir que el virus vuelva a expandirse rápidamente manteniendo las medidas de distanciamiento, reforzar el sistema sanitario y la “detección precoz” del covid-19, y actuar “ante el riesgo del aumento de personas en exclusión social”.

Además, entre las medidas que el documento recoge también se encuentra estudiar cómo posibilitar la actividad económica “sin asumir riesgos innecesarios para la salud” y “minimizar” las restricciones a los derechos fundamentales de la población que se han producido como consecuencia de la declaración del estado de alarma en el Estado.

Por otra parte, el Gobierno Vasco apuesta por “seguir el modelo de Corea y Singapur” y hacer test “de forma masiva” que permitan la detección temprana de posibles nuevos focos de coronavirus. En esa línea, se busca poder clasificar a la población en cuatro grupos: recuperados e inmunes, infectados enfermos, infectados asintomáticos y no infectados.

“Este modelo de realización de test masivos, nos permitirá abordar una apertura más controlada de la actividad, un seguimiento exhaustivo de posibles casos y la adopción rápida de decisiones de cuarentenas y confinamientos muy selectivos para mantener la enfermedad bajo control hasta conseguir inmunizar a una gran parte de la población”, concluye el texto.