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A vueltas con la cruz de Olarizu

Por Josemari López de Arbina - Martes, 4 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:03h

En estas últimas semanas hemos podido leer y oír en determinados medios, artículos y comentarios relacionados con la cruz de Olarizu.

En ellos aparece la Santa Misión como el evento religioso realizado en Vitoria en noviembre de 1951, y en cuyo recuerdo se pretendía levantar la cruz, pero en ninguno aparece una explicación de lo que era y los objetivos que pretendía.

¿En qué consistía la Santa Misión? ¿Quiénes eran los encargados en realizarlas y a que personas iban dirigidas? ¿Cuáles eran las oraciones y los cánticos más comunes?

Los más mayores fuimos partícipes de las bendiciones y torturas psicológicas impuestas por las estrictas normas de la dictadura franquista.

Las Santas Misiones fueron uno de los elementos ideológios fundamentales como instrumento para recristianizar a toda la nación española.

Yo conocí las llamadas Santas Misiones y viví a mis ocho añitos cómo nos llevaban del colegio a la capilla del Prado, donde, además de la misa, nos obligaban durante más de una hora a hacer ejercicios y canciones, todo ello dirigido a inculcarnos aquel régimen nacional católico.

Yo también conocí a los tres vitorianos precursores de la construcción de la cruz de Olarizu. Los tres eran amigos de mi aita y compañeros en el deporte de la montaña. Uno de ellos, Luis Sáenz de Olazagoitia, pertenecía a las Misiones Diocesanas Vascas, cuyo compromiso misionero estaba ligado a América Latina, Ruanda y Angola.

Yo le hago una pregunta a Maite (su hija): ¿Estas misiones en las que estaba comprometido tu aita se parecían en algo a esa Santa Misión?

Estos tres vitorianos eran católicos y buenas personas, pero al mismo tiempo vulnerables. Cuando decidieron colaborar en la construcción de la cruz se debió fundamentalmente por seguir el cumplimiento a la recomendación del Papa León XIII en el año jubilar de 1900 de que se erigiesen cruces en los montes, sin tener en cuenta que esta cruz tenía otras connotaciones diferentes.

No hubo cuestación popular como tal. Hubo aportaciones económicas, algunas importantes, por una parte de personas pudientes y católicas de Vitoria. Una cuestación popular es aquella en la que interviene el pueblo voluntariamente.

El Ayuntamiento Constitucional el 26 de marzo de 1952 acordó autorizar la construcción de la cruz en el monte Olarizu. Al cabo de 15 días, el gobernador y jefe provincial del movimiento, Luis María Ballestero, empezó a poner unas condiciones ligadas al nacionalcatolicismo, y la vulnerabilidad de estos tres vitorianos de la que hablaba antes empezó a resquebrajarse y supuso para ellos un daño físico y moral.

La cruz empezó a construirse, pero ya aparecía sobre ella ese manto con la seña de identidad del franquismo que era el nacionalcatolicismo. Desde ese momento cambió la idea y el fin que estos tres vitorianos tenían para erigir la cruz. Estos no podían levantar su voz en contra, ya que en la situación de aquellos años cincuenta, en plena represión, se jugaban la cárcel y todo lo que podría venir después, como ocurrió con otros muchos alaveses con ideas contrarias a dicho régimen.

El nacionalcatolicismo comenzó a aplicarse en el año 1939 y estaba por encima de la Santa Misión aunque las dos tuviesen algo en común. El nacionalcatolicismo fue la doctrina política que surgió en la España franquista caracterizada por una estrecha relación entre la Iglesia católica y el Estado, y destacaba por su control en la vida social.

En aquellos momentos aparecía en escena el obispo de la diócesis de Vitoria, José María Bueno Monreal, apoyando la construcción de la cruz. Aquel obispo que bendecía los aviones franquistas y aliados en el viejo aeropuerto de Salburua en la mal llamada Guerra Civil española para posteriormente utilizarlos para bombardear la población civil.

La cruz se terminó a trancas y barrancas y sus tres promotores desaparecieron y se fueron a sus casas. La cruz nunca fue inaugurada y aquellos cuatro vía-crucis previstos por el obispado desde la campa hasta la cruz se quedaron en agua de borrajas.

Dice la doctora en historia Virginia López de Maturana que la cruz de Olarizu “fue convertida en un memorial político y no religioso”. En aquellos años, el régimen de la dictadura no admitía signo político alguno;por tanto se trataba de un memorial fascista y dictatorial.

Sobre la cuestación popular a la que se refieren los presidentes de las dos instituciones alavesas, decirles que pueden ir al archivo municipal y enterarse que no hubo cuestación popular como tal. Hubo aportaciones económicas, algunas importantes, por una parte de personas pudientes y católicas de Vitoria. Una cuestación popular es aquella en la que interviene el pueblo voluntariamente. En aquellos años 50 la gran mayoría de las vitorianas y vitorianos bastante tenían con ajustarse los bolsillos para poder dar de comer a toda la familia, y no estaban para dar donativos para una cruz.

Por ultimo, decirle a Urtaran que no hay nada que contextualizar, que todo lo ocurrido con la construcción de la cruz se hizo en un contexto ya conocido.

Y si en el cartel explicativo que anuncia colocar en la casa de la Dehesa de Olarizu, piensa ir en la línea que decía la doctora en Historia: “que figuren los nombres de todos los sacerdotes de la diócesis de Vitoria que fueron asesinados durante la Guerra Civil por ambos bandos”, que sea consciente que en aquella mal llamada Guerra Civil no hubo dos bandos. Lo único que hubo fue un alzamiento militar en contra de la República elegida democráticamente por el pueblo, con una represión posterior en la que hubo miles de asesinatos por el régimen franquista de los que todavía hay una gran parte sin aparecer.

La conclusión que yo saco de todo lo anterior es que la cruz de Olarizu es un símbolo franquista y hay que hacerlo desaparecer.

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