Diario de AlavaDiario de Noticias de Alava. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Alava

Mirar hacia el futuro

El Festival de Jazz debe empezar a diseñar los cambios que sirvan para recuperar al público y asentar el mañana de la cita

Carlos González Josu Chavarri - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Imagen del pabellón el sábado por la noche, el único día en el que se rozó el lleno en Mendizorroza.

Imagen del pabellón el sábado por la noche, el único día en el que se rozó el lleno en Mendizorroza.

Galería Noticia

Imagen del pabellón el sábado por la noche, el único día en el que se rozó el lleno en Mendizorroza.

Vitoria- Eran cerca de las tres de la madrugada del sábado cuando en el Ciudad de Vitoria se terminó la jam session montada en torno al guitarrista Mark Whitfield. Fueron los últimos sonidos de esta cuadragésimo segunda edición del Festival de Jazz de Gasteiz, un año que pasará a la particular historia del evento por ser en el que su máximo responsable durante cuatro décadas decidió poner punto final a su trayectoria al frente de la cita.

Un 2018 en el que el festival ha vuelto a evidenciar varios de los síntomas que arrastra desde hace unos años y que han tenido su más fiel reflejo en la taquilla tanto de Mendizorroza como de un Principal que ha roto la tendencia al alza que venía demostrando en las ediciones precedentes, a pesar de que en el caso de las tablas de la calle San Prudencio, el cartel tenía alicientes suficientes. De todas formas, es en el pabellón donde se ha visualizado de manera más clara que es necesario empezar a diseñar cambios y tomar medidas que sirvan para, en principio, recuperar público y, en la medida que se vaya pudiendo, sumar nuevas caras.

Que en cuatro de las cinco citas en el polideportivo se haya acotado el aforo para concentrar al público es un dato a tener en cuenta. Aunque el reflejo más fiel de que no se está acertando con las teclas fue la imagen vivida tanto el jueves como el viernes. De hecho, fueron muchos los habituales del certamen -y fue un comentario muy repetido- que se sintieron aliviados y contentos al ver que el día de clausura, sin estar lleno, Mendizorroza presentaba una de sus mejores caras.

Pero no es necesario ni ser alarmista ni pesimista. Todo lo contrario. El certamen tiene muchas cosas a su favor. Para empezar, que él y la ciudad son uno. Y también que desde el reconocimiento y la valoración de todo lo conseguido hasta ahora, ya se están barajando distintas fórmulas para, a medio y largo plazo, ir introduciendo cambios que ayuden al evento no sólo a recuperar su pulso sino a crecer en distintos frentes. En principio no está previsto que de cara a 2019 la estructura de la cita varíe mucho ya que la mirada que se está realizando por parte de la actual junta que representa a la asociación que está detrás del festival va más allá. Son muchas las reflexiones internas que quedan por hacer y, a buen seguro, no todas las ideas que se están poniendo sobre la mesa pasarán de ahí. E incluso algunas de las que se materialicen puede que no se perpetúen, pero la voluntad de hacer evolucionar el evento es clara y necesaria. No hacer nada, no es una alternativa.

En ese proceso va a ser determinante el acompañamiento y apoyo de las instituciones, de los patrocinadores privados, de quienes rodean a la cita y de la ciudad en su conjunto. Con todo, todavía habrá que esperar un poco para ir concretando esta nueva etapa tras la marcha de Iñaki Añúa como presidente del festival, más allá de que ese tránsito se va a producir manteniendo a Alberto Ibarrondo como director del certamen y de la mano de una junta compuesta por personas que forman parte del evento desde hace unos cuantos años, que lo conocen muy bien y que tienen las capacidades y herramientas personales suficientes para afrontar el reto.

En lo musical Eso sí, antes de mirar al futuro es necesario también pararse un segundo para hacer balance de lo vivido en lo cualitativo en un certamen que, en este aspecto, ha estado en la línea del año pasado. La Mingus Big Band y la colaboración del Fred Nardin Trio con Fabrizio Bosso han sido de lo mejor de una cosecha que también ha conseguido frutos interesantes con Hudson, Camila Meza, Avishai Cohen, Cory Henry y la Gasteizko Ganbara Orkestra junto a Perico Sambeat.

En el caso de Mendizorroza, eso sí, se ha dado una distribución de artistas extraña y un tanto confusa, haciendo además que la presencia del funk fuerza excesiva. Eso sin perder de vista el prescindible e inane concierto de Carla Bruni, que ni siquiera fue capaz de tirar de la taquilla, que era para lo que se contaba con ella.

Balance

Lo mejor. Tanto el concierto que el jueves ofreció la Mingus Big Band en Mendizorroza como la actuación de Fred Nardin Trio junto a Fabrizio Bosso el sábado en el Principal merecen estar en lo más alto de la cuadragésimo segunda edición.

Se cierra una etapa. La decisión de Iñaki Añúa de dejar el certamen después de 40 años ha marcado un festival que abre ahora una nueva fase.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Álava se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

    Más sobre ¡Qué mundo!

    ir a ¡Qué mundo! »

    • Avda. Gasteiz 22 bis 1ª Oficina 13 Vitoria - Gasteiz
    • Tel 945 163 100, Fax Administración 945 154 344, Fax Redacción 945 154 346

    • Oficina Comercial: Calle Portal del Rey 24 (Esquina calle Paz), Tel 945 201000, oficinacomercial@noticiasdealava.eus