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José Antonio Aranda responsable meteorológico de euskalmet

“Estamos teniendo una cantidad de tormentas totalmente atípica. Y algunas, muy, muy severas”

En la Agencia Vasca de Meteorología el trabajo no da un respiro este verano. Las intensas lluvias, el granizo y hasta un tornado se han sucedido en territorio alavés.

Carlos Mtz. Orduna Jorge Muñoz - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Una de las fuertes tormentas que han caído en los últimos meses.

Una de las fuertes tormentas que han caído en los últimos meses.

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Una de las fuertes tormentas que han caído en los últimos meses.

vitoria- Transcurrido apenas un mes de esta estación tan peculiar, José Antonio Aranda (Durango, 1961) hace un pequeño alto en el camino para desgranar algunos de los episodios que han marcado las últimas alertas meteorológicas. Este “alavés de vida”, vecino de una pequeña localidad de Gorbeialdea, suma ya tres décadas dedicado a esta labor.

¿Recuerda un primer mes de verano tan atípico?

-Hemos vivido veranos muy atípicos, como pudo ser el del año 2003. Entonces fue por el calor que hizo, sobre todo por la famosa ola de calor que tuvimos en agosto. Pero un año con tantas tormentas como estamos teniendo en éste, además desde finales de mayo... Está siendo impresionante. Tenemos una situación en la que las masas de aire frío en altura entran con una gran facilidad a zonas cercanas a la península y eso nos está provocando muchísimas tormentas del suroeste, en general. No solamente está resultando muy tormentoso este mes de julio. También lo fueron junio y mayo, por lo que estamos teniendo una cantidad de tormentas totalmente atípica. Y algunas de ellas, muy, muy severas.

La última, y además la más fuerte de todo el verano en Álava, fue precisamente la del pasado domingo 15. ¿Qué elementos ayudaron a que se produjera?

-Las tormentas necesitan de una serie de circunstancias que favorezcan su desarrollo: Tiene que haber humedad, algo de convergencia en capas bajas, divergencia en capas altas... Es decir, elementos que hagan que el aire se concentre en capas bajas y se estire en las altas. Y además de eso, muchos parámetros que favorezcan que haya corrientes verticales de aire muy fuertes. Estos índices de inestabilidad facilitan que si se crea una tormenta ésta crezca rápidamente, se pueda organizar y después pueda dar problemas, como sucedió aquel día. Lo que se vio es que previamente había unos índices de inestabilidad bastante altos, lo cual ya advertía de que había que andar con cuidado. Cuando esos parámetros confluyen puede precipitar con mucha fuerza e intensidad durante mucho tiempo, puede haber también granizo de gran tamaño y también una cantidad de rayos muy alta. También hay que decir que en otras ocasiones, con índices de inestabilidad todavía más altos, no hemos tenido tormentas.

En este caso, ¿por qué provocó tantos problemas en Vitoria?

-Tuvimos 23 litros por metro cuadrado en apenas 20 minutos, pero el problema fue que cayeron en una ciudad. Claro, en una ciudad que además es bastante llana, el drenaje de esos 23 litros es bastante complicado. Tienes lo que tienes. Si esa cantidad cae en el campo, en una zona rural, también puede provocar problemas, pero muchos menos. Una misma situación meteorológica en un sitio o en otro varía mucho. No es lo mismo el campo que la ciudad, que una carretera o un polígono industrial.

No ha sido, además, la primera tormenta en la que ha caído tanto en tan poco tiempo.

-Este verano hemos tenido unas cuantas tormentas en las que ha precipitado más de 20 litros en diez minutos, que es una auténtica barbaridad.

Esto no es lo habitual.

-No, para nada. Lo habitual es que puedas tener al año una tormenta de 15 o 20 litros por metro cuadrado en diez minutos. Pero este año llevamos muchas de éstas.

Y también menos severas. ¿Qué datos manejan?

-Este mes, hasta el día 16 incluido, llevamos diez días de tormentas en Euskadi, y de ellos nueve en Álava. Y algunos además con muchísimo aparato eléctrico, que es lo que define una tormenta. Es una cantidad altísima, que como ya he dicho también se dio en mayo y junio.

Para que julio fuese considerado aquí un mes normal, ¿de cuántos días de tormenta hablaríamos?

-No tengo el dato pero, a bote pronto, hablaríamos del orden de dos, tres o cuatro tormentas al mes de media en un mes normal de verano.

Otro de los fenómenos que han marcado este verano meteorológico fue el tornado que arrasó parte de la sierra de Entzia el pasado 4 de julio. Por suerte, no parece que sea un fenómeno muy habitual.

-Los dos únicos tornados que oficialmente están, entre paréntesis, cazados en Euskadi, han sido en estos últimos cuatro años, y los dos en Álava. Probablemente haya habido alguno más, pero no tenemos referencia. El primero fue en la zona de Izki -el 23 de junio de 2014-, afectó a unas dos hectáreas de terreno y rompió mucho pino y otros árboles. El de este año ha sido muchísimo más grande, aunque en un principio se pensó que también había afectado a sólo dos hectáreas. Hay muchísimas más totalmente destruidas y otras que lo están parcialmente. Lo que es llamativo es que el tornado recorrió al menos siete kilómetros. En algunos sitios tocó pocas cosas, un par de árboles. En otros cuatro... Pero en los dos últimos kilómetros, justo antes de entrar en la muga con Navarra, es donde hizo el mayor destrozo. En algunos sitios el tornado tuvo 300 o 400 metros de diámetro, que ya son palabras mayores.

Usted tuvo la ocasión de visitar la zona afectada. ¿Qué se encontró?

-Estamos hablando de árboles que en prácticamente todos los casos tenían más de 30 centímetros de diámetro y de otros que incluso llegaban al metro. Árboles totalmente sanos, hayas, arrancados de raíz con toneladas de piedras, pero no porque esas raíces fuesen superficiales. Fueron árboles de maderas nobles arrancados en algunos casos como palillos. Estamos hablando de vientos superiores a los 180 kilómetros por hora, clarísimamente. Un tornado de unas dimensiones impresionantes, algo a lo que no estamos acostumbrados. Tenemos que empezar a estudiar esto con cada vez más detalle porque tiene una peligrosidad muy alta. Aunque la probabilidad de que vuelva a ocurrir sea bajísima.

¿Y en una zona urbana?

-No lo sabemos, porque hasta ahora sólo hemos tenido dos y han sido en zonas altas. Este último episodio ha afectado al 3% de toda la Parzonería de Entzia, que es una cosa grande. Si llega a pasar en una ciudad... El desastre hubiese sido morrocotudo. Teóricamente, hay menos probabilidades de que esto suceda cuanto más baja sea la zona, pero no tenemos una estadística para decir que estamos libres.

¿Hasta qué punto podemos achacar todos estos fenómenos atípicos, incluso extremos, a la mano del ser humano?

-La única hipótesis plausible para justificar la entrada de tantas masas de aire frío en altura que generan estas tormentas es que hay una zona en el Atlántico norte que está bastante fría. Decir que esas masas están ahí y que no es el comportamiento normal del Atlántico debido a la mano del hombre me parece decir mucho, aunque podría ser. Tarde o temprano, el calentamiento que está teniendo la atmósfera también se va a traducir en el mar y, de hecho, según los últimos estudios, la temperatura del mar Cantábrico ha aumentado un grado en los últimos 20 ó 30 años, que es una cantidad ingente. Yo cada día creo más en que la mano del hombre está detrás del cambio climático. Pero asegurarlo... Por supuesto que no lo voy a hacer. Hay gente que sabe mucho más que yo y no se ha atrevido, así que como para hacerlo yo.

Al margen de todos estos episodios, ¿cómo se esta comportando la estación en cuanto a temperatura y precipitación?

-Este año en cuanto a precipitación vamos sobrados. Es impresionante la cantidad de lluvia que hemos tenido desde noviembre. En algunas estaciones llevamos 3.000 y pico litros en lo que llevamos de año hidrológico. ¡3.000 y pico litros! Si tuviésemos una piscina vacía que no se evaporara, tendríamos ahí tres metros de agua con todo lo que ha llovido, que es una auténtica barbaridad. Y además estamos sobrados en prácticamente todo Euskadi. Ha sido un año especialmente húmedo entre noviembre y mayo, en líneas generales. Luego, junio y julio están resultando normales o ligeramente húmedos o secos, dependiendo de las zonas. Lo que sí están resultando estos últimos meses son cálidos en general. Así como en Europa del norte está siendo un año extremadamente cálido, sobre todo de Dinamarca hacia el norte, en el sur de la península está siendo bastante frío, y aquí ligeramente cálido. Con lo cual, este verano tenemos una sensación de Euskadi tropical: De calor y humedad. No es para nada habitual que lleguen estas fechas y ni el trigo, ni la cebada ni la avena estén recogidas. No ha habido días cálidos seguidos para que se sequen. También se ha tardado mucho en sembrar la patata...

Hay agencias de meteorología que sí elaboran previsiones a largo plazo, cosa que Euskalmet no hace. ¿Cuál es la razón?

-Hicimos un estudio hace muy pocos años en el que quisimos ver cuál era la predictibilidad que tenían las previsiones que dábamos. Si haces la predicción para el día en curso, la predictibilidad es relativamente alta, del 90 y tantos por cierto. Si haces a un día vista sigue siendo alta, si la haces a dos también... Pero claro, a medida que te alejas se va reduciendo. Y ya cuando estás en torno a la semana, ya te empiezas a acercar a la barrera del 60% de aciertos. Puedes hablar de tendencias. Pero claro, cuando ese mismo estudio lo generalizamos al mes en curso, a los dos meses o por estaciones, el índice de aciertos llegaba al 30%. El tema es... ¿Qué moral necesitamos para dar una predicción con una probabilidad tan baja de acierto? Entonces nos preguntamos si había alguien por ahí que acertase más. No lo hemos encontrado, aunque en otras zonas del mundo sí afinen más. Pero especialmente aquí, por nuestra topografía y por los mares que tenemos cerca, el nivel de acierto es muy bajo.

¿Con el paso de los años mejorará?

-Yo estoy convencido de que esos niveles irán aumentando gracias a la tecnología, y habrá un momento en que ese índice del 30% superará el 50%. Será el momento de abrir cada vez más las predicciones a la gente.

A día de hoy, ¿se está ensayando algún tipo de nueva tecnología en Euskadi que ayuda a mejorar esas predicciones a la largo plazo?

-No es un tema de que nosotros aumentemos el número de estaciones aquí, sino de que la tecnología tiene que mejorar en todo el mundo. También es cierto que cada vez hay mejores satélites, más conocimiento, se sigue investigando muchísimo...

¿Qué podemos esperar del resto del verano, si se puede prever algo?

-Para ser coherente con lo que he dicho, hablamos en otoño (risas).

las claves

“Hasta el día 16, llevábamos nueve días de tormentas en Álava. Lo normal serían del orden de dos, tres o cuatro en todo el mes”

“Teóricamente hay menos probabilidades de tener un tornado cuanto más baja sea la zona, pero no podemos decir que estemos libres”

“Este verano tenemos una sensación de Euskadi tropical, de calor y humedad, que para nada es habitual”

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