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Saúl Gil Berzal Presidente de Asociación de bodegas de rioja alavesa

“Mientras nos pegamos con mil historias, en otras zonas avanzan”

El nuevo presidente de ABRA insiste en que no todos los vinos, los climas, las tierras o las prácticas culturales del Rioja son iguales y reclama más identificación.

Pablo José Pérez - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Saúl Gil Berzal, presidente de la Ascociación de Bodegas de Rioja Alavesa.

Saúl Gil Berzal, presidente de la Ascociación de Bodegas de Rioja Alavesa.

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Saúl Gil Berzal, presidente de la Ascociación de Bodegas de Rioja Alavesa.

laguardia- Saúl Gil Berzal, propietario junto a su hermano, Benjamín, de la Bodega Gil Berzal, en Laguardia, creada por sus padres, es el nuevo presidente de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (Abra). Sustituye en el cargo, tras haber culminado los ocho años que marcan los estatutos de la asociación bodeguera a Gabriel Frías del Val y, si a éste le correspondió la época de reclamar la identificación de los vinos de Rioja Alavesa y de arrancar con la propuesta de algunas bodegas para crear Viñedos de Álava, a Gil Berzal le debe corresponder cerrar, en cualquier sentido imaginable, esta demanda: culminar con un acuerdo y con apoyo real para la promoción de las nuevas variedades de vinos o poniendo en marcha una nueva denominación como se reclama desde algunas bodegas y las instituciones alavesas.

Dicen que el nuevo presidente de Abra es un joven viticultor forjado en el campo e inquieto en aprender de manera constante.

-Bueno, soy, somos, quinta generación de viticultores mi hermano y yo. Esta bodega era familiar y no se gestó como negocio hasta la generación de mi padre. Vendía vino a granel y también elaboraba algo de embotellado para algún compromiso, amistades y demás. Pero todo de vino joven.

Son usted y su hermano quienes se ponen a trabajar para valorizar los vinos.

-Así es. En 2008 comienzo a elaborar y al año siguiente montamos el estudio de viñedos para ver el potencial que tenían las parcelas y decidimos no meter todo junto, sino separar para elaborar diferentes vinos. Ahora mismo hacemos ocho vinos distintos, pero al principio era imposible pasar de elaborar de uno a ocho. Por eso fuimos yendo poco a poco, estudiando el potencial, en cada vendimia, de cada parcela. Esto es muy lento: tú ves el resultado de un año trabajado a los dos años. Y para cuando quieres cambiar pasa otro año y si hablamos de vinos de barrica y de cómo evolucionan te pones en bastantes años más.

¿Y al final logran el objetivo que se habían propuesto?

-Poco a poco hemos ido viendo el potencial de los viñedos y elaborando unos vinos de parcela, que ahora están tan de moda, aunque ya lo veníamos haciendo desde hace tiempo tras haber identificado suelos y características, y algunos vinos de coupage, gracias a las potencialidades que tenían esos viñedos. Definimos todos esos valores y, en 2008, realizamos la primera elaboración para ver cómo salía. En 2009 ya visualizamos y, a partir de ese momento, hemos ido colocando en orden en el portafolio, año tras año, los vinos que comenzaron como joven de maceración carbónica y hemos pasado a vinos de barrica, blancos, vino dulce, dos vinos de parcela a lo que hemos sumado otro más, nuevo, con una variedad como la garnacha monovarietal.

¿Cuál es la elaboración media anual de Bodegas Gil Berzal?

-Últimamente hemos realizado cambios, porque llevábamos alguna parcela más familiar, pero hemos reducido porque nuestro cultivo es también diferente, aunque hay gente que no lo entiende. Ahora llevamos 13,5 hectáreas y estamos elaborando entre 60.000 y 70.000 botellas.

También están dedicando muchos recursos a la formación.

-Acabo de regresar de hacer una colaboración en Borgoña, en una bodega. He estado un mes y medio allí con el tema del francés y por ver otras experiencias como el Pinot Noir, que me interesa mucho. Yo no es que lleve esa línea de los vinos de Borgoña, pero si quería ver la línea de trabajo de respeto a la viña, al terroir, a elaborar vinos con estructura, pero más ligeros, más frutales, que no esté tan presente la barrica, ni los balsámicos, ni los torrefactos. Huir de eso y buscar más viña, más suelo y más fruta. En el Pinot Noir hay de todo, pero es una variedad muy fresca y en la bodega en la que he estado intentan, de alguna manera, el respetar todo eso. Ir a ver una zona como Borgoña requiere ir con los ojos abiertos porque siempre se aprende. Esa es la idea al salir de casa: aprender. Porque si estás todo el día con la cabeza metida en la cepa difícilmente vas a aprender. Por eso hay que salir, hablar con otros viticultores, con otros enólogos y así es como se aprende.

Se acaba de estrenar en la presidencia de ABRA. ¿Qué proceso ha seguido?

-El proceso ha sido muy rápido porque yo estaba en Borgoña. Allí me enteré un poco de todo: que Gabi (Gabriel Frías del Val) y Carlos Fernández iban a salir y, por antigüedad, en la Junta, era yo el que tenía que ponerme o salirme de la Junta. Lo cierto es que acabo de hacerme cargo y aún no he tenido tiempo ni para reunirme con la junta actual. De hecho, no conozco a algunos. Así que, primero, tenemos que poner un poco en orden esto, hablar, reunirnos la junta antigua y la nueva para ver cuáles son los primeros pasos que hay que dar.

Por la experiencia que tiene como miembro de Abra, ¿cómo ve su estado y sus proyectos?

-Abra va para adelante, aunque lógicamente también hay bajas porque la situación en Rioja Alavesa es la que es, los precios son los que son y al final, competir en el mercado, según están las cosas, es bastante complicado. Hay bodegas que han dejado su actividad, no porque se hayan marchado de Abra, sino que han tenido que echar la persiana y cerrar no sé si por cuestiones económicas, por problemas familiares o por lo que sea. Son años también complicados, que vienen cargados de pedriscos, de heladas. Pero también hay bodegas que se han adherido. Hay bajas y altas y pienso que la cantidad no es importante, sino la calidad. Lo es que haya bodegas que cuiden el terroirde Rioja Alavesa, que hagan las cosas bien y que hagan vinos auténticos que, al final, es lo que hay que hacer: llevar el nombre de Rioja Alavesa al mundo con unos buenos vinos y que coja prestigio.

¿Uno de los valores de Abra ha sido el aglutinar a esas pequeñas y medianas bodegas de la comarca en torno a la asociación?

-Sí, esa es un poco la función de Abra. Reunir a esas bodegas que, de otra manera, no tendrían tanta voz y voto tanto en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rioja como en Vitis, la central de compras que se ha adquirido para ser más competitivos a la hora de adquirir materias secas u otros productos. Esto es importante, porque individualmente sería más difícil.

Abra se ha destacado en los últimos años por el trabajo realizado para lograr la identificación de los vinos. ¿Lo aprobado por el Consejo hace un año resuelve todas las demandas de la asociación?

-Abra, como tal, siempre ha estado luchando porque se ponga la realidad en las etiquetas de vino. Y si el vino es de Rioja Alavesa que puedas ponerlo como ocurre en otras denominaciones. Yo vengo ahora de Borgoña y allí se pone y puedes tener un montón de denominaciones en una misma bodega. Desde ese punto de vista, Abra siempre ha intentado poner la realidad, identificar los vinos de aquí como tal y poderlo poner en la etiqueta. Ahí comienzan los conflictos con el Consejo Regulador de alguna manera y se visualiza el malestar de muchas bodegas hasta el punto que, gráficamente, la espuma sube y explota.

¿Es cuando se llega a plantear la nueva denominación?

-Es que se llega a un punto en el que hay bodegas que, ya hartas de tantas negociaciones y tantas historias, deciden poner en marcha la iniciativa de Viñedos de Álava. Así fueron las cosas. Es verdad que, al final, se consigue lo de Rioja Alavesa, lo de vino de pueblo y viñedo singular, pero aún hay bodegas que no están por la labor porque se había producido una negociación con el Consejo Regulador y no se ha cumplido. Por eso hay bodegas que ven que eso no avanza y que hay que tomar una determinación. Yo aún no me he reunido con nadie porque estoy recién llegado y tengo muchísimo trabajo, pero tendremos que valorar. Yo, de todas maneras, solo soy la voz cantante de un montón de bodegas que están ahí y lo que hay que hacer es lo mejor por la comarca, por esas bodegas y por el vino de Rioja Alavesa.

En las últimas semanas se han prodigado las declaraciones, tanto de Abra como por parte de las instituciones alavesas y vascas sobre la necesidad de mejorar la identificación, incluso de crear una Denominación específica alavesa para los vinos. ¿Qué opina de esas declaraciones?

-Nadie tiene la bola mágica para saber qué puede pasar en el futuro. Yo lo que sé es que dentro o fuera de Rioja, con Viñedos de Álava o con otra denominación, lo que las bodegas de Abra tienen claro es que hay que identificar un poco más los vinos. Yo, cuando voy a comprar un coche, quiero que me den información;si voy a un restaurante quiero que también me la den. Y luego yo elijo. Esto, por lo tanto, es algo más de eso mismo. Es imposible que una denominación de tantos kilómetros cuadrados de una punta a otra, sea toda igual porque los vinos son diferentes, la climatología es diferente, el suelo es diferente. Incluso las culturas y las prácticas de viticultor son diferentes. Todo no puede ser lo mismo.

¿Y cuál es la solución?

-Una vez más vuelvo a Borgoña, que en un pueblo tienes una denominación y a tres kilómetros tienes otra. Y esto es primer cru, y esto gran cru, y aquello village y está todo identificado desde los monjes cistercienses desde el siglo XI o XII. Aquí tenemos una labor muy importante, porque vamos muy por detrás y mientras estamos pegándonos con mil historias, y discutiendo lo que se puede o no poner en la etiqueta, en otras zonas están unidos y avanzan. Yo no se donde hay que estar. Esto ha sido siempre Rioja, Rioja Alavesa y no sé si hay que estar ahí o tenemos que hacer Viñedos de Álava porque no nos hacen caso. Pero lo que sí sé seguro es que, estemos donde estemos, hay que hacer las cosas bien, identificar cuando un suelo es una cosa y es otra. Y cuando un viñedo es de 80 o 100 años y cuando un viñedo es de 10. Y cuando una parcela ha sido vendimiada a máquina o a mano. Todo no puede ser lo mismo y si hay unas prácticas culturales de rendimientos de 7.000/8.000 ó 9.000 kilos, una viña que da 2.000 kilos, tampoco es lo mismo. Y por eso hay que empezar a identificar los vinos de esas zonas, sea a través de Viñedos de Álava, sea Rioja Alavesa o sea Rioja.

Con la petición de declaración de los Paisajes del Vino ha ocurrido algo similar que lo ha hecho fracasar. ¿Se debería retomar para Rioja Alavesa y la Sonsierra riojana?

-Claro que sí, pero ahí entran un montón de intereses. Entiendo que la zona es la zona y que pueda haber una zona de amortiguación, pero he estado en territorios que ya tienen la declaración de la UNESCO y no tienen muchos más méritos que Rioja Alavesa y la Sonsierra. Hay que hacerlo bien, pero todo no puede entrar, porque lo que precisamente se busca es esa cultura de vino, de paisaje, de tradición, y los valores en lo artístico, cultural, monumental. Hay que hacerlo bien y ahí pongo en jaque a las instituciones, que son las que mueven. Yo, como viticultor, poco puedo hacer. Luego está el tema del AVE, el tren de alta velocidad, No sé hasta qué punto hay coherencia ahí. Por un lado, se quiere hacer una cosa y por otra, otra diferente, Y son incompatibles. Se tienen que amueblar la cabeza y ordenar bien todo: no se puede hacer vino blanco metiendo uvas tintas.

De cara a su inicio de mandato, ¿lleva alguna propuesta en concreto?

-Yo llevaba ya cuatro años en la Junta y he ido presentando iniciativas. Seguiré con ellas y habrá nuevas ideas que acometeremos si a la Junta le parece oportuno. Y será, como siempre en Abra, en beneficio de las bodegas y de Rioja Alavesa.

¿Tienen intenciones de ampliar el número de bodegas en la asociación?

-En principio, no. No es cuestión de cantidad, aunque desgraciadamente hoy en día todo se valora por volúmenes. Pero no es ahora un objetivo, tener más hectáreas o más vino, de la asociación.

Hablando de volúmenes, ¿cómo valora los rendimientos del viñedo de este año aprobados por el Consejo Regulador?

-Personalmente no me gusta, porque nosotros vamos a rendimientos muy bajitos, hablo como bodega. Mi política son los rendimientos bajos, producir más calidad y por lo tanto no voy a llegar ni al papel estipulado por el Consejo y eso que hay una buena cosecha. Desde ese punto de vista, que te den casi 8.000 kilos de uva por hectárea de rendimiento me parece una exageración. Ahora bien, como asociación, siempre y cuando se haga bien y sea para un stock cualitativo y no para que el viticultor lo use para ir a producir esos kilos si o si, creo es un arma de doble filo: si se usa bien no estaría mal, pero si se usa para bajar el precio de la uva lo veo mal.

las claves

“ABRA siempre ha intentado poner la realidad, identificar los vinos de aquí como tal

y poderlo poner en la etiqueta de las botellas”

“Es imposible que en una denominación tan amplia como es Rioja todo sea igual. Los vinos son diferentes. Todo no puede ser igual”

Renovación parcial de Abra

Cada dos años se procede a un cambio parcial en la junta de la asociación bodeguera

laguardia- Como establecen los Estatutos de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa, cada dos años se procede a renovar parcialmente la Junta Directiva de la Asociación. Se trata de un momento importante, donde las bodegas voluntariamente, en un esfuerzo asociativo y de cooperación importante, asumen la responsabilidad de trabajar para el conjunto. El momento del relevo fue el pasado 2 de julio, en Asamblea Extraordinaria de los asociados donde se nombró a los miembros salientes, y a los nuevos miembros de la Junta Directiva para el mandato 2018-2020. En esta ocasión dejan sus cargos como vocales Mateo Antonio Marañón Calleja, de Bodegas Cooperativa San Tirso de Kripan;Carlos Fernández Gómez (Vicepresidente de ABRA), de Bodegas Tierra-Agricola Labastida de Labastida;y Gabriel Frías Del Val, de Bodegas Hermanos Frías Del Val.

Las nuevas incorporaciones a la junta de la asociación son: Miren Itxaso Compañón Arrieta (Vicepresidenta), de Bodegas El Mozo Wines de Lanciego;Álvaro Martínez Casado, de Bodegas Idiaquez de Baños de Ebro;Juan Miguel Martínez de Cañas Muñoz, de Bodegas Araico de Villabuena;y Aitor Mata Pérez, de Bodegas El Otero de Labastida.

Este año, además, la renovación trajo consigo el nombramiento de nuevo Presidente de ABRA en la persona de Saúl Gil Berzal, de Bodegas Gil Berzal. - P. J. P.

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