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200 personas participaron en la obra

Un paseo por la memoria del valle más blanco

El espectáculo nocturno de Salinas de Añana se llenó de espectadores
Unas 200 personas participaron en la obra

Pablo José Pérez - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Diversas escenas del espectáculo nocturno de ‘La memoria del Valle Salado’, como la del abuelo con el nieto, junto a la teatralización del pasado de este paisaje único, a través del Imperio Romano o Edad Media.

Diversas escenas del espectáculo nocturno de ‘La memoria del Valle Salado’, como la del abuelo con el nieto, junto a la teatralización del pasado de este paisaje único, a través del Imperio Romano o Edad Media.

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Diversas escenas del espectáculo nocturno de ‘La memoria del Valle Salado’, como la del abuelo con el nieto, junto a la teatralización del pasado de este paisaje único, a través del Imperio Romano o Edad Media.Diversas escenas del espectáculo nocturno de ‘La memoria del Valle Salado’, como la del abuelo con el nieto, junto a la teatralización del pasado de este paisaje único, a través del Imperio Romano o Edad Media.Diversas escenas del espectáculo nocturno de ‘La memoria del Valle Salado’, como la del abuelo con el nieto, junto a la teatralización del pasado de este paisaje único, a través del Imperio Romano o Edad Media.

Vitoria- Siete mil años de historia del Valle Salado de Añana pasaron como un suspiro por delante de los espectadores en la noche del sábado, aunque la representación del espectáculo de luz y sonido La memoria del Valle Salado no bajó de la hora y media que suele ser habitual. A este éxito se sumó que, a pesar de las numerosas tormentas que hubo en Euskadi, el tiempo respetó Añana, al menos durante lo que duró la obra, puesto que no llegó a caer ni una gota de agua, pese a lo amenazante que se puso el cielo desde la tarde.

Y es que en esta edición se han realizado modificaciones en el libreto que la dan mayor agilidad y concreción, manteniendo la espectacularidad que proporcionan las más de 200 personas que participan como actores o personal de apoyo, el mágico escenario, que es el complejo salinero de eras, y una impecable y espectacular puesta en escena con la luz, el color y la música.

Completamente agotadas las entradas desde hace días, la villa, se volvió a colapsar de vehículos de los espectadores, ya que en un espacio como es éste llama la atención que no se hayan habilitado aparcamientos mayores, no solo para este espectáculo, sino para las numerosas visitas que hay a lo largo de los 365 días del año. La cuestión es que poco antes de las diez y media de la noche los graderíos estaban al completo y en la calle, en la travesía, mucho público se encaramaba a las vallas de madera para poder presenciar, fuera como fuese, La memoria del Valle Salado, con las mejores vistas posibles. No en vano, cualquier lugar era bueno para descubrir este paisaje único en el mundo desde otro punto de vista.

Para arrancar la representación, nada mejor que la música interpretada por dos txalapartaris sobre un escenario infinito a cuyas espaldas estaba el complejo de salinas y un único foco dirigido a ellos.


La novedad A continuación, se produjo la novedad de este año. En vez de usar una barra de bar de pueblo para que los parroquianos fueran contando la historia del lugar, este año se ha optado por un abuelo y su nieto, que van conversando mientras trabajan en una de las 2.000 eras que han sido rehabilitadas por la fundación que gestiona el lugar.

De esta forma, con un abuelo como narrador se cuenta que esta sal procede de un gigantesco mar que se secó y está en el subsuelo de Añana. Un manantial hace brotar agua que recoge ese oro blanco y la lleva por diversos canales a las eras. Esa circunstancia geológica hizo que la sal ya fuera conocida en tiempos de las tribus indoeuropeas, la de los autrigones, que habitaron por la zona, aunque no en la salina, sino en una zona elevada conocida como La Isilla. Pero bajaban hasta las fuentes salinas y allí, hace casi 7.000 años, lograban la sal hirviendo el agua en cántaros de barro, que terminaban rompiéndose como se está comprobando en las numerosas excavaciones que se están realizando.

El narrador recuerda aquel antiguo uso y también que la paz se interrumpió cuando Roma supo de su existencia. Con ellos se produjo la primera invasión, aunque en la salina solo estaban las tropas y los esclavos, ya que la vida social, cultural y de ocio se centró en Espejo. Tras la caída del Imperio, los habitantes de la zona fueron recuperando la explotación salinera, hasta las incursiones de los moros, que realizaron numerosos escarceos por la zona, aunque sin llegar a establecerse. Salinas de Añana nunca estuvo en poder de aquellos invasores.

A partir de ese momento se comenzó a vivir un cierto esplendor en Salinas de Añana, ya que la sal era un producto muy preciado y bien pagado y además mereció la protección de los reyes peninsulares que hubo en la historia, primero del reino de Navarra y posteriormente del de Castilla.

Así estuvieron hasta que las tropas francesas trataron de ocupar la zona durante la llamada Guerra de la Independencia. Y una vez más los vecinos se rebelaron y les plantaron cara, no sin antes sufrir una cruenta guerra y muchas bajas como se escenifica en los escalones de las salinas

En la segunda mitad del siglo XX, en los años 70, es cuando se produce la hecatombe de las salinas. Cae el precio de la sal y deja de ser un negocio el producirla. Los vecinos van marchando a las ciudades donde hay fábricas y las salinas quedan abandonadas, con una explotación prácticamente doméstica. Ése es uno de los momentos más emotivos de la representación, ya que es cuando el abuelo y el nieto se separan, ya que la familia se marcha a la ciudad donde el padre ya tiene trabajo, y deben dejar solo al abuelo en un pueblo casi sin población y deteriorándose casas y eras.

Sin embargo, la puesta en marcha de la Fundación Valle Salado de Añana, a finales del siglo XX, supone un resurgir de la zona. Los proyectos se amontonan y ya no sólo es la producción de sal, sino también el fomento del turismo, el impulso a la formación, con talleres de jóvenes y otras muchas actividades que han dado vida a la zona, como contó la narración para poner el punto y final a la historia y en el que hacen acto de presencia todos los actores, vestidos de impecable blanco, danzando y saludando a los asistentes.

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