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tour de francia

Iparralde dictará sentencia

LA VÍSPERA DE LA LLEGADA A LOS CAMPOS | Elíseos de París, una contrarreloj individual de 31 kilómetros con final en Ezpeleta supondrá un durísimo último esfuerzo: “se va a hacer bola”, avisa Gari Bravo, del Euskadi Murias

Marco Rodrigo - Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:05h

Gari Bravo posa en la meta de Ezpeleta, ya señalizada.

Gari Bravo posa en la meta de Ezpeleta, ya señalizada. (Foto: Euskadi Murias)

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Gari Bravo posa en la meta de Ezpeleta, ya señalizada.Gari Bravo posa en la meta de Ezpeleta, ya señalizada
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senpere- Gari Bravo, ciclista del Euskadi Murias, suelta varios suspiros de compasión cuando se pone en la piel de los corredores que, el próximo sábado 28 de julio, encaren la única contrarreloj individual del presente Tour. Para la víspera de la llegada triunfal a los Campos Elíseos, la organización les ha preparado una tortura china en forma de 31 kilómetros de sube y baja por tierras de Iparralde, entre Senpere y Ezpeleta. “Se va a hacer bola, después de tres semanas de competición quien se esté jugando algo sufrirá como un perro”, repasa el lazkaotarra, quien recientemente completó el circuito aprovechando la celebración de una marcha cicloturista en la que también participó Mikel Landa. “Creo que le quedó la misma sensación que a mí. Comentaba que es una crono durísima”. Su perfil así lo indica: ni un metro llano, percepción que confirma un reconocimiento in situ del trazado. Y los secretos que esconde el circuito aumentan la dificultad del mismo.

Inicio en subida

“Las piernas todavía estarán frescas”

Puede llegar a impresionar la sensación que ofrece un primer vistazo, sobre el papel, al tramo inicial del circuito. Pero Gari Bravo resta trascendencia a las pendientes del comienzo. “Se trata de una subida bastante tendida, y además las piernas todavía estarán frescas”. El escalador del Euskadi Murias destaca, además, que la única trampa que puede tener este sector de la crono se esfuma si tenemos en cuenta que todos los candidatos a las primeras posiciones habrán inspeccionado el circuito y conocerán sus entresijos. “Tras dos kilómetros y medio de subida, tomas un cruce a la derecha y por un momento parece que la pendiente se suaviza. Llegas a bajar durante apenas unos metros, y puedes pensar que inicias un descenso. Pero después de una curva a izquierdas la cosa vuelve a ponerse difícil, con una cuesta exigente hasta alcanzar la zona más alta de este comienzo”. Durante los primeros cuatro kilómetros de la contrarreloj, la carretera únicamente mirará hacia arriba, aunque unas pendientes relativamente asequibles y las fuerzas aún igualadas permitirán que no se abran todavía diferencias importantes. El terreno posterior resultará lo suficientemente exigente como para que quienes deban recortar tiempo puedan optar a ello.

“Un tramo en el que se podrá ir muy rápido”

La ruta de la contrarreloj adquirirá un perfil más variado transcurridos esos primeros cuatro kilómetros. “Aquí el circuito entra en una zona de carretera estrecha, repleto de toboganes”, avanza Gari Bravo a modo de introducción. En este segundo sector de la etapa, los ciclistas pasarán de la zona alta de Senpere a bajar al núcleo de Ustaritz, tras un constante sube y baja por las colinas de la zona. Tampoco se trata de la parcela de mayor dureza, según el ciclista guipuzcoano del Euskadi Murias. “Aquí se podrá ir bastante rápido, por varios motivos. Todavía quedarán fuerzas en las piernas. La carretera está en muy buen estado pese a tratarse de una vía secundaria;se nota que el paso del Tour ha hecho que la vuelvan a asfaltar. Y además recorre una zona bastante boscosa y protegida del viento. Muchos repechos se suben solos con la inercia de la bajada previa. Y finalmente coges más velocidad para bajar a Ustaritz”. El descenso al que se refiere Gari Bravo, pese a llevarse a cabo por una vía relativamente estrecha, no presenta muchas dificultades a nivel técnico. Solo una cerrada curva a izquierdas puede suponer algún problema, ya que su final no termina de llegar ni de verse, tapado por una zona de vegetación. Los ciclistas, eso sí, conocerán perfectamente el lugar tras los reconocimientos de las semanas y las horas previas.

“Empieza la fatiga y el viento puede influir”

En Ustaritz termina la zona más asequible de la contrarreloj. Apenas se han recorrido diez kilómetros. Y los 21 que quedan por delante no van a conceder ninguna tregua. “Para empezar, te encuentras con un repecho importante después de la bajada. Ahí, un poco en frío, las piernas van a doler, aunque hablamos de una rampa bastante corta”, asegura Bravo sobre la cuesta que precede al primer control de paso intermedio previsto por la organización. El lazkaotarra asegura que comienza aquí una zona que puede terminar resultando clave. “Coronas la subidita y entras en otra zona de toboganes, aunque muy diferente a la anterior. Ahora la carretera es más ancha. Y no tiene vegetación. Se encuentra en una zona mucho más expuesta. Hay zonas de bajada en las que te confías un poco, pero enseguida te pones a subir de nuevo. Ahí te atrancas. Como sople el viento lateral, este tramo se hará durísimo, porque además las piernas ya habrán empezado a acusar los esfuerzos del principio unidos a los de todo el Tour”. Un pronunciado y brevísimo descenso llevará a Zuraide.

“La salida del pueblo se atraganta sí o sí”

El núcleo urbano de Zuraide supone uno de los puntos estratégicos de la contrarreloj. Se trata del lugar de inicio y fin de un boucle que devolverá a los ciclistas al mismo enclave tras siete kilómetros de subida y posterior bajada por caminos locales. “Después de una bajada rápida y de callejear durante unos 300 metros, te encuentras con un muro que alcanza el 13% de pendiente. Es la primera subida realmente dura del circuito. Aquí ya se acusará todo el desgaste previo”, explica Gari Bravo sobre una zona que supondrá el inicio de una ascensión que enseguida se suaviza. “La subida en su conjunto no es gran cosa, pero el arranque tiene su miga”.

“El único tramo para recuperar el aliento”

La ascensión desde Zuraide a la que se refiere Gari Bravo comienza fuerte. Resulta mucho más fácil después. Y concluye con un último repecho (en la imagen, capturado desde su cima) exigente, en cuyo alto la organización situará el segundo de sus controles de paso intermedios que servirán como referencia en la crono de cierre de la carrera francesa. “También se hará duro, pero luego viene el único tramo de toda la contrarreloj en el que se podrá recuperar algo. Tras llanear brevemente por la zona alta de Zuraide, coges un cruce a la izquierda y bajas por una carretera local paralela a la de la subida. Se trata de una recta sin complicaciones en la que se coge mucha velocidad, pero lo suficientemente larga como para tomar algo de aliento”. Quien así pueda hacerlo lo agradecerá posteriormente, porque, una vez que se abandone el núcleo de Zuraide de forma definitiva, la contrarreloj se adentrará en su sector más complicado, con rampas muy exigentes. La suerte del Tour, tal vez se juegue en estos parajes.


“Lo comparan con el muro de Aia”

El Col de Pinodieta, coronado a solo tres kilómetros de la llegada, obligará a los ciclistas a retorcerse en rampas que superan el 15%. Se trata de una subida de 900 metros a una media del 10,2% que tiene su miga, por lo que supone en sí misma y por lo que le precede. “Desde Zuraide hasta la cima hay dos partes muy diferenciadas. Por un lado, después de la bajada giras en una rotonda y entras en una carretera ancha y ligeramente ascendente en la que costará volver a coger el ritmo tras el descenso”, asegura Bravo, quien expone a continuación cómo se encara el tramo más duro de la escalada. “Tras cerca de un kilómetro por la carretera general, tomas un cruce a izquierdas que te da un respiro inicial con una breve bajada”. Las cosas, en cualquier caso, no tardan en complicarse. “Enseguida empieza la cuesta arriba, y es muy dura. La han llegado a comparar con el muro de Aia que se suele ascender en la Itzulia. A mí no me parece para tanto, pero sí que hablamos de un escollo serio” tras el que el descenso a meta no presenta secretos.

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