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Facu Díaz Humorista

“Nadie ha conseguido sacarme de mis casillas a base de palabras”

Facu Díaz regresa a Gasteiz para adueñarse del escenario de la sala Jimmy Jazz. Lo hace, cargado de humor y compromiso, con ‘Pido disculpas’

Carlos González Cedida - Sábado, 19 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:05h

Facu Díaz, humorista.

Facu Díaz, humorista.

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Facu Díaz, humorista.

Vitoria- Director, guionista, humorista... Facu Díaz no para. Con La Tuerka News empezó un camino que ahora sigue en No Te Metas En Política, una senda en la que los tribunales también han querido tener su protagonismo. Regresa a las tablas de la calle Coronación, un espacio que ya conoce y que le recibirá a partir de las 19.30 horas estando las entradas a la venta por 10 euros en anticipada y 12 en taquilla.

Vuelve a una Jimmy Jazz que ya conoce.

-Sí, sí, he estado tanto de ocio como tocando con un grupo, abriendo un show para Def Con Dos en 2011.

¿Le sigue dando a la batería?

-De vez en cuando, pero mucho menos que antes. Cuando me vine para Madrid lo tuve que dejar un poco a un lado, pero bueno. Eso sí, no creas, le pegaba y le pegaba bien. De hecho, creo que soy mejor batería que cómico (risas).

Esta vez le toca ‘Pido disculpas’, aunque no sé de qué tiene usted que pedir perdón.

-En el show explico que, a pesar de haber ganado todas las batallas en el terreno judicial, en el campo mediático soy un loco que ha humillado a las víctimas del terrorismo, que ha hecho esto y lo otro. Así que de manera un poco sarcástica titulé así el show para disculparme con toda esa gente que me trata como si fuera un delincuente pese a que los hechos probados digan lo contrario. Hago un pequeño esfuerzo por empatizar con ellos, por ponerme en su lugar y decir: bueno, qué te ha podido ofender que yo me disculpo.

¿Y por qué no empatizan ellos con usted?

-Porque es más fácil ofenderse por lo que nos dicen que nos tenemos que ofender. Por eso me gusta tanto el ejemplo de Irene Villa, que no participa de los linchamientos cuando alguien hace un chiste sobre ella. Hay una sensibilidad, un sentido del humor. Además, sería inviable ponerse a pereseguir a todo el que haga chistes.

¿Pero no es la realidad un chiste mayor de lo que puede inventar un humorista?

-No sólo la realidad. Mira a gente como Federico Jiménez Losantos. Este señor está permanentemente por las mañanas en un medio de comunicación lanzando mensajes de odio contra diferentes colectivos y personas. Pero no hay nadie que lo pare. Es curioso porque siendo él una víctima del terrorismo, le ves como sugiere, como estos días, que hay que bombardear Cataluña. O cuando comentó que si veía a la gente de Podemos e iba armado, podía haber algún tipo de problema. Y es posible que tenga armas. Yo puedo bromear mucho y es un escándalo lo que digo, pero lo cierto es que no he cogido un arma en mi vida. La gente sabe que el contexto en el que se sitúa todo lo que hago y digo es humorístico. Hay una marcada diferencia. Pero bueno, lo estamos asumiendo con resignación.

¿No se cansa? Es decir, estar escuchando sobre uno determinadas cosas, que le metan denuncias... no llega a saturar.

-No tengo miedo a las repercusiones judiciales de cualquier tipo. Lo que me da pereza es todo el proceso mediático que hay alrededor de cada momento de estos. Te envuelven en una espiral de titulares, entrevistas y declaraciones que no sirve para nada. Por mucho que uno intente explicarse con toda la serenidad del mundo, terminas en una bola mediática de idas y venidas, de artículos de opinión, de... y eso sí que me da pereza. Mucha. No sirve para nada. Sólo para que los lectores de La Razón piensen que soy un loco y los de Público que soy un crack.

Lo primero es malo pero ¿lo segundo, también?

-Me contaba Guillermo Zapata que cuando él tuvo su follón, había mucha gente que se le acercaba y que uno de los perfiles que le inquietaba era el de aquellas personas que le decían: “estoy a tope contigo y con lo que dices”. Y Guille decía: “cuidado, porque yo no estoy a tope con todo lo que dije. Puse unos tweets entrecomillados, en un contexto determinado, en un debate sobre los límites del humor”. Está genial que la gente quiera apoyarte. Pero normalmente, la inercia te lleva a decir salvajadas para solidarizarte con el otro o a repertir el mismo mensaje. Pero, y yo insisto mucho en esto, todo tiene su contexto, su momento. No se trata de repetir un mensaje ofensivo para solidarizarse y defender la libertad de expresión. Todo tiene su momento y la defensa de la libertad de expresión tiene que ir más allá.

Hombre, los cercanos también se le enfadan, que Gaspar Llamazares esta semana se ha mosqueado bastante por un ‘tweet’.

-(Risas) Es verdad que hice un comentario un poco duro, algo que fue improvisado.

Pasan cosas como lo del chalet de Iglesias y Montero, y seguro que más de uno piensa que usted no ha hecho ya ningún comentario por amiguísimo.

-Pues pensaba que me lo iban a decir, la verdad. Pero cuando Albert Rivera se compró una casa de un millón de euros tampoco dije nada. A mí, lo que hagan ellos ni me va ni me viene mientras no hayan hecho operaciones chungas para conseguir sus casas. Me importa lo que dicen y la política que hagan.

Hay una persona que por expresarse con la música está a punto de entrar en la cárcel. Usted sabe lo que es pisar la Audiencia Nacional. ¿Hoy, ante este panorama, se corta?

-Me encantaría decirte que no y que me creo a tope la libertad que tengo para decir las cosas. Pero no es verdad. Me corto muchísimo y dejo de hacer muchos comentarios. Sabes lo que pasa, que siempre es el mismo modus operandi. Cogen una frase o un sketch que a nadie le llama la atención en su contexto, lo sacan de ahí y lo llevan a otro sitio completamente distinto para convertirlo en una cosa ofensiva.

¿De usted, se ríe mucho?

-Sí, me encanta hacer auto-parodia pero no porque piense que eso me legitima para después reírme de otros. Igual alguna vez he dicho la chorrada esa de que hay que reírse de uno mismo para reírse de los demás, que es una puta mierda de frase, pero no es así. Reírse de uno es muy divertido. Cuando lo haces sin complejos y no le temes a nada, la vida es muy divertida porque sabes que nada te va a poder herir. Nadie ha conseguido sacarme de mis casillas a base de palabras. Me importa tres cojones lo que puedan decir. Y eso alguna vez me ha traído problemas. ¿Sabes esta gente que busca pelea y que cuando encuentra indiferencia se cabrea todavía más? Pues eso me ha pasado mil veces.

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