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Francis Díez Doctor Deseo

“Aunque en este mundo hay mucha mierda, también hay muchas cosas por hacer”

Carlos González Jorge Muñoz - Jueves, 3 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Francis Díez, de Doctor Deseo

Francis Díez, de Doctor Deseo

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Francis Díez, de Doctor Deseo

Vitoria- La fuerza de la fragilidad. Palabras ante el espejo es el título del nuevo trabajo de Francis y los suyos, una propuesta que se ha hecho carne hace muy pocas semanas y que ya tiene a Doctor Deseo de nuevo en la carretera.

Hace unos días se presentaba su último disco y le escuchaba decir a un compañero de profesión: “el veterano grupo vizcaíno...”. ¿Estamos ya viejos para esto?

-(Risas) Vamos corriendo por la cuesta abajo sin aprender a usar los frenos. Si vivir consiste en hacerse más viejo, sólo nos queda ser un poco más listos que ayer. Eso es inevitable, es sinónimo de que estamos vivos y también de que estamos en camino de hacernos más viejos.

Claro, además se ponen a colaborar con la Orquesta Sinfónica de Euskadi y...

-Ahí nos llamaron. Además, fue a propuesta de Fernando Velázquez, que de viejo no tiene nada. Si miras a la OSE, está llena de chavales y chavalas, gente muy joven. Ha sido una de esas loterías que te tocan de vez en cuando. Bueno, y Ken Zazpi y Zea Mays tampoco son mayores, no me digas eso (risas). De hecho, la intención de la orquesta con estas propuestas es conectar con un público más joven y en esa línea decidieron llamarnos a nosotros que, no se sabe muy bien la razón, conectamos muy bien con los jóvenes.

El disco tiene muy poco tiempo y ahora llegan los conciertos, que es lo que más les suele gustar.

-Bueno, tanto el estudio como el directo tienen su función. De hecho, trabajamos duro durante un año fuera de los escenarios para generar algo nuevo.

A estas alturas de la película, cualquier otro repetiría repertorios y se dedicaría a vivir de los éxitos pasados. ¿Para qué liarse la manta a la cabeza?

-Siempre he estado muy loco. Es algo que mejora con el tiempo (risas). Básicamente somos músicos y fans de toda la cultura pop y de otras aledañas. Evidentemente desde siempre estamos absorbiendo música. Lo pasado es pasado, está muy bien como background pero nos interesa lo que somos capaces de generar desde nuestra perspectiva actual. Para nosotros es muy importante evolucionar como personas y músicos. Lo uno va ligado a lo otro y viceversa. Tenemos que ser capaces de evolucionar como músicos y generar algo diferente y distinto. Esa es la motivación. Si no, me dedicaría a hacer tornillos.

Vida y muerte, muerte y vida. En unos discos de Doctor Deseo tiene más presencia una que la otra pero...

-Es lo que decía Woody Allen, ¿se puede hablar de algo que no sea el sexo o la muerte?.

Hay un tema que es la base de este disco, ‘Adiós’.

-Sí, es una canción dedicada a la muerte de mi padre. Sé que en la cultura pop no es muy normal hablar de estos temas pero me parecía que había que hacerlo. Hay que ser conscientes de que se nos van a morir los seres queridos y de que nos vamos a morir nosotros. Es una canción lenta, para bailar a lo agarrado, y hay una frase que es desde la que surge el espíritu de todo el disco: asustados y pequeños, buscando luces en la noche, fuerza en la fragilidad. De ahí nos vamos a otro territorio, a una auténtica celebración, a un disco garagero, intenso, potente, con guitarras muy asilvestradas, con estribillos muy poderosos y luminosos, y a un disco influenciado por la música dance. En los viajes que suelo hacer para escalar, este año he estado en Marruecos, he acudido a discotecas y creo que los Dj locales me han dejado huella. La música es bailar y ahí estamos orgullosamente raros, moviendo la cintura.

Toca carretera después de unas últimas giras, y Vitoria es un ejemplo de ello, en las que han colgado muchas veces el cartel de completo. ¿Responsabilidad, orgullo...?

-En este oficio ocurren dos cosas. Si te va mal, estás jodido y te preocupas por ello. Si te va bien, también estás jodido porque te preocupas por la responsabilidad. Son cosas y características propias del oficio, pero, evidentemente, que te vaya bien es una responsabilidad. Tienes que dar la talla, aquí no se puede vivir del pasado. Lo que seamos capaces de hacer este sábado en la Jimmy Jazz es lo más inmediato, lo más importante y lo único que hay. Lo importante es lo que seamos capaces de hacer ahora. No podemos vivir ni del pasado ni de la nostalgia, que no nos importan ni un jodido pelo.

En estas primeras conexiones con la gente y sabiendo que el disco ha salido hace nada, ¿qué primeras impresiones está recibiendo?

-Empezamos en Durango con un llenazo y la verdad es que el concierto fue muy intenso, con las gambas propias de una primera actuación pero también con toda la emotividad propia de ese arranque de gira. Las sensaciones son muy buenas. Estamos también contagiados por el espíritu de este disco. Los conciertos, te aseguro, van a ser muy intensos. En otros momentos nos han apetecido otras cosas, como tocar en teatros. Pero ahora nos llama hacer esto.

Tal y como está el mundo, ¿no le dan ganas de decir aquello de: paren que me bajo?

-El mundo está hecho una mierda como siempre, pero, aún así, está mejor que antes. Los que tenemos cierta historia y venimos de situaciones bastante bestias vemos que, aunque no lo parezca, el mundo va mejorando. Como especie lo tenemos muy jodido y aunque hay mucha mierda, también hay muchas cosas interesantes, potentes y muchas cosas por hacer. De hecho, en eso estamos nosotros, en las cosas que están por hacer. Por eso no nos hemos retirado. Los que no tenemos ningún discurso o relato de cielos, paraísos ni reencarnaciones, sólo tenemos esta vida. Por eso este disco está a medio camino entre Ricky Martin y Livin’ la vida loca y Nietzsche, que en Así habló Zaratustra fue capaz decir: “¿es esto es la vida? ¿esta mierda es la vida?”. Pues venga, otra vez.

¿Hasta el cinco de enero, como siempre, la gira?

-Ya sabes que sí. Más de 30 conciertos. Mimamos nuestro oficio mucho para no terminar odiándolo, no terminar siendo unos funcionarios de la música. Si te quieres dejar la piel en cada concierto, tienes que medir lo que haces.

Ahora toca la Jimmy, en junio será en un festival como Lapuebla Rock... ¿da igual el lugar, estos u otros?

-Cada sitio es distinto incluso aunque a veces toques temas parecidos o repertorios similares. Es una de las magias de los conciertos. Yo ya estoy soñando con la Jimmy Jazz, estoy imaginando el escenario, el camerino, la gente, la parte de arriba... Soñarlo previamente para que ocurra algo diferente es básico.

En todos, pilla Francis Díez el micrófono y se baja a estar entre el público.

-En nuestros conciertos nos gustan que todos los sentidos funcionen. No sólo se ve y se oye, también se toca e incluso se puede chupar de vez en cuando.

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