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Han llegado a entrar con sus propietarios dentro

La Ertzaintza sigue los pasos de una banda local de atracadores de pisos

El grupo actúa desde hace cuatro meses con métodos “chapuceros”

Axier Burdain Unai Beroiz - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Un ladrón abre la cerradura de una vivienda.

Un ladrón abre la cerradura de una vivienda. (PIXABAY)

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Un ladrón abre la cerradura de una vivienda.

Vitoria- Novedades en el extenso apartado delictivo dedicado al robo de pisos en Vitoria. Al margen de las ya conocidas bandas itinerantes de atracadores que operan a nivel internacional y que de forma cíclica hacen una breve parada en la capital alavesa para desvalijar unas cuantas viviendas de forma totalmente profesional antes de largarse a otro punto del viejo continente, en la actualidad la Ertzaintza ha detectado la presencia de un grupo organizado de atracadores de pisos que no se destacan precisamente por su buen hacer. Revientan las cerraduras con violencia y no realizan vigilancias previas de los domicilios, de manera que en ocasiones acceden al interior con sus propietarios dentro, lo cual genera numerosos problemas. Aunque esperan darles caza en breve gracias a los indicios que van recopilando, los agentes de la Policía autonómica dedicados a la investigación de estos delitos reconocen que nos encontramos ante una banda de “chapuceros”.

Por las evidencias recogidas hasta la fecha y en función de las áreas de acción en las que se mueven, la Ertzaintza tiene la certeza de que este grupo está radicado en Vitoria o en las ciudades de su entorno más cercano. Actúan de una forma muy poco organizada, en todas las franjas horarias y cualquier día de la semana. La falta de metodología es una de sus señas de identidad.

San Martín, Lakuabizkarra, Arana, Avenida Gasteiz, Salburua... El listado de barrios en los que llevan actuando desde hace más o menos cuatro meses es inagotable. Se mueven al azar y roban aquí y allá. Han ejecutado decenas de asaltos y en cuanto concluyen uno de sus trabajos la Ertzaintza sabe que se trata de ellos por el cúmulo de firmasque dejan tras de sí.

El modus operandi es uno de los factores que revela su autoría cuando los agentes acuden a atender una denuncia. Lo primero que se encuentran es con una cerradura totalmente reventada. Emplean todo tipo de herramientas para destrozar los cierres, habitualmente llaves de perro. No les importa llamar la atención en los rellanos ni hacer ruido, sólo les interesa entrar, de la forma que sea, al interior de las viviendas.

Tanta urgencia les lleva a ni tan siquiera plantearse la posibilidad de establecer un sistema previo de vigilancia, tal y como hacen las bandas organizadas de cierta altura. Nada de apostarse junto al portal o de llevar un registro de entradas y salidas, ni de colocar pequeños marcadores de plástico -o de cualquier otro material- encajados en las puertas para que caigan al suelo cuando los propietarios salgan de casa. Todos esos detalles les resultan superfluos y en diversas ocasiones han entrado a los domicilios mientras sus moradores dormían, con el consiguiente susto para las víctimas. Afortunadamente, por el momento no se han producido enfrentamientos ni episodios de violencia.

Otra de sus peculiaridades es que tampoco hacen comprobaciones previas para saber qué botín pueden encontrarse. Las bandas organizadas de nivel hacen sus deberes por anticipado y sólo entran en casas en las que tienen fundados indicios de que van a encontrar las dos únicas cosas que buscan: dinero en metálico y joyas. Otros grupos un poco menos sofisticados, procedentes del norte de África, acostumbraban a practicar un agujero en las mirillas de las puertas, introducir una pequeña cámara espía por el orificio y comprobar el tipo de descansillo que se encontraban al otro lado. Si su apariencia les daba buenas vibraciones y entendían que podía haber objetos de valor en la vivienda, entraban. Si no, desistían.

En el caso que nos ocupa, los integrantes de esta banda local tienden a la improvisación. Tanto es así que se han llegado a llevar televisores de las casas, algo del todo inhabitual en los robos que se cometen en la actualidad y que ha llamado la atención de los investigadores.

El último grupo organizado de atracadores de casas profesional que pisó el territorio, muy probablemente integrado por individuos de origen georgiano, actuó por el centro de Vitoria durante más o menos dos semanas, asestó media docena de golpes y desapareció sin dejar huella. Los investigadores son conscientes de que pueden encontrarse en cualquier país de la Unión Europea y que tardarán un tiempo en volver a saber de ellos. Mientras tanto, estrechan el cerco sobre esta otra banda tan poco sutil en cuanto a sus métodos, pero eficaz en lo que respecta al número de atracos cometidos. Se trata del único grupo estable que actúa en la actualidad en Vitoria y la Ertzaintza confía en identificar pronto a sus integrantes.

Un lugar de paso para los grupos internacionales

Las bandas profesionales son difíciles de localizar porque llegan, asaltan varias casas y abandonan el territorio

Vitoria- Aunque en estos momentos no parece haber ninguno operativo, los grupos organizados de atracadores internacionales no se olvidan de Vitoria y los investigadores de la Ertzaintza son conscientes de que, tarde o temprano, volverán a actuar en la capital alavesa. Las denuncias por robos con fuerza en las cosas en vivienda siguen incrementándose y los picos delictivos suelen coincidir con la llegada a la ciudad de alguna de estas bandas itinerantes, generalmente procedentes de Europa del Este y con un sofisticado modus operandi.

Su primer paso consiste en localizar viviendas en las que puedan encontrar dinero en metálico o joyas, para lo cual pueden recurrir a delincuentes locales que les orienten. A continuación, establecen un sistema para conocer con detalle las rutinas de entradas y salidas de los propietarios. Huyen de la violencia y evitan los encontronazos con los vecinos. Para ello, hace algunos años acostumbraban a apostarse en las inmediaciones de los portales que querían estudiar y analizaban el comportamiento de sus moradores. Hoy en día, suelen emplear pequeñas tiras de plástico, papel o madera que encajan en las puertas y que caen al suelo cuando se abren. Estos marcadores les indican si tienen vía libre para acceder al interior.

Al enfrentarse a las cerraduras emplean ganzúas muy profesionales y técnicas depuradas, como la del bumping,para abrir los cerrojos limpiamente, sin dañarlos y en un tiempo récord. Una vez dentro, no se entretienen y buscan joyas y dinero, aunque también pueden llevarse objetos electrónicos pequeños. Abandonan el lugar en cuestión de minutos. Suelen pasar una o dos semanas en la ciudad, realizando unos cuantos atracos y, cuando no trabajan, permaneciendo ocultos en algún piso franco donde pernoctan y guardan el botín. Luego, vuelan. - A.B.

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