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Jesús Larrañaga gerente de la organización sanitaria integrada (OSI) araba

“Queremos estar finalizando el edificio de servicios centrales de Txagorritxu en el año 2019”

El responsable de la entidad que aúna en Álava la atención primaria y la especializada encara un ejercicio marcado por la inmensa obra junto al centro de Jose Atxotegi.

Carlos Mtz. Orduna Jorge Muñoz - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Jesús Larrañaga, gerente de la organización sanitaria integrada (OSI) Araba

Jesús Larrañaga, gerente de la organización sanitaria integrada (OSI) Araba

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Jesús Larrañaga, gerente de la organización sanitaria integrada (OSI) Araba

vitoria- Una intervención de envergadura, “probablemente” también la más ambiciosa de las que se están desarrollando en todo el ámbito de Osakidetza, que según avanza Jesús Larrañaga (Bergara. 1959) marcha “francamente bien”. Por de pronto, el edificio que aglutinará las nuevas Urgencias, las UCI, los quirófanos o la unidad neonatal del HUA-Txagorritxu deja ver ya cuatro de sus seis futuras plantas, mientras la actividad en el viejo edificio contiguo no se detiene. La OSI Araba, entretanto, avanza en su afianzamiento, aunque su gerente y los profesionales de primaria y especializada continúan trabajando en él. Se ha tratado, en palabras de Larrañaga, de un proceso “inevitable” y de una decisión “acertada” para todas las organizaciones de servicios vascas.

¿Podemos dar ya por concluida esa segunda transición que ha supuesto para la Sanidad alavesa la creación de la OSI Araba?

-Las organizaciones son organismos vivientes que pasan por distintas fases. Tras la creación del Hospital Universitario de Álava (HUA) fruto de la conjunción de Santiago y Txagorritxu, abordamos ese proceso de confluencia inevitable entre el ámbito hospitalario y el de la primaria, que cada vez trabajaban más conjuntamente. Esa transición está ya afianzada, aunque seguimos trabajando en ella. El tiempo va demostrando que la decisión estratégica que tuvo el Gobierno Vasco de crear no sólo la OSI Araba, sino todas las organizaciones integradas de Osakidetza, ha sido acertada. Hemos pensado en lo que nos une, y eso es por encima de todo el paciente, que siempre es el mismo.

¿Y cómo ha notado el propio paciente ese proceso inevitable?

-Lo que hemos hecho y lo que vamos a seguir haciendo es descubrir lo que cada uno hacía por su lado para ir definiendo y planificando lo que podemos hacer conjuntamente para ponernos a disposición del ciudadano. A veces tiene que ver con el acceso a pruebas y otras con otro tipo de procesos. Por poner un ejemplo, desde que somos una única organización hemos conseguido que la radiología convencional o la ecografía sea más accesible para el profesional de primaria. Ahora estamos en la creación de una sección de radiología que se va a dedicar ex profesoa sus necesidades, a acercar más a ese facultativo de primaria a su compañero radiólogo. El claro beneficiado de esto es el ciudadano, al que le estamos enseñando que no trabajamos aisladamente por él, sino que le queremos hacer mejor la atención que necesita.

Después de las dudas que generó este proceso, ¿el profesional de Osakidetza también ha entendido que era la mejor solución?

-Más allá de las pequeñas diferencias que pueda haber y de lo que tenemos que seguir mejorando, cada uno va tomando conciencia y dando valor a lo que tenemos. El fundamento es entender que trabajando conjunta y complementariamente vamos a atender mejor al paciente alavés.

El ‘esqueleto’ del futuro edificio de servicios centrales de Txagorritxu ya comienza a ser visible. ¿Cómo marchan las obras?

-Van francamente bien. Lo fundamental es que estamos definiendo el proyecto más ambicioso, moderno y cualificado que pudiera haber aquí para la Sanidad pública alavesa. Y que es probablemente también el proyecto más ambicioso que a día de hoy tiene en marcha Osakidetza. El proceso de derribo del edificio que ocupaba el espacio del nuevo complejo empezó en marzo del año pasado. Tres meses después empezamos las obras, hemos levantado ya cuatro de las seis plantas que tendrá y estamos en plazos.

Éstos apuntan a 2020. ¿Se cumplirán finalmente?

-Sí, está en nuestro cálculo actual cumplir esos plazos. De hecho, queremos estar finalizando el edificio en 2019, pero hay que recordar que después vendrá un proceso de equipamiento de sus diferentes plantas y de sustitución de los servicios que hay aquí -en el viejo edificio de Txagorritxu- por aquellos que vamos a acabar teniendo allí, con la adaptación que eso requerirá. Además, a la par que el edificio va levantándose, este año se va a empezar a construir también otro aledaño de instalaciones, que es el que va a dar soporte energético a lo que vayamos construyendo.

¿Está siendo difícil compaginar esta obra tan importante con el día a día del hospital?

-Sí que pensábamos que iba a haber más problemas de cara a los ciudadanos y los profesionales, porque hemos tenido que mover muchos servicios de ubicación e ir acomodando otros... Por otra parte, pensábamos que la obra iba a ser más incompatible con el diario de la organización por los ruidos, por los tránsitos internos, por los aparcamientos... Pero la realidad es que avanza, que no ha habido ningún incidente y que en este momento no estamos teniendo excesivos problemas.

Una vez construido se prevé una apertura secuencial de los distintos servicios que irán al nuevo edificio. ¿Hay alguna decisión ya tomada al respecto?

-En principio empezaríamos por las Urgencias e iríamos elevándonos en el edificio paulatinamente. Seguiríamos con la UCI, con el bloque obstétrico, con el bloque quirúrgico... Y paulatinamente, creciendo en dimensionamiento con ese horizonte de 2020. Luego viene lo que vamos a hacer dentro, aquí, que es la reorganización y remodelación interna del viejo edificio de Txagorritxu para que esos espacios sigan siendo útiles. Esto tendrá consecuencias en la hospitalización, tanto aquí como en Santiago, donde por cierto ya se han ido haciendo muchas cosas y se han centralizado bastantes servicios. La obra desarrolla contextos importantes de modernización, pero a la par nos tenemos que adaptar al nuevo dimensionamiento que tiene la casa común, que es la OSI.

Tras el acondicionamiento del nuevo Centro Oftalmológico, de la Cirugía Mayor Ambulatoria o de la Rehabilitación, una de las últimas intervenciones importantes en Santiago ha sido la ampliación de las Urgencias. ¿qué efecto ha tenido sobre la presión asistencial?

-Como en todo este proceso ha habido mucho diálogo y colaboración por parte de los profesionales, de quienes ha partido el diseño del nuevo servicio. Era una intervención necesaria y que nos ha venido bien. Hemos crecido en boxes, en consultas... Y desde noviembre que las estamos utilizando se ha notado. Especialmente, en lo que siempre suele ocurrir en la época invernal con el tema de la gripe. Hemos estado mejor y hemos aguantado de una manera más confortable.

¿Nada que ver con los colapsos del año pasado?

-No. Siempre hay una máxima clara de trabajo, y es que quien tenga más necesidad va a ser atendido antes que los demás. Este año hemos tenido además una mayor coordinación entre el ámbito primario y hospitalario y desde luego colapsos no ha habido. Puede haber habido un día de mayor afluencia de gente, pero siempre se han reforzado los servicios. Y hay otra cosa que hemos hecho bien todos, que es intensificar el tema del autocuidado, gracias a la complicidad y la complementariedad del personal de enfermería, sobre todo en el ámbito de la atención primaria. Hay que reconocer que se ha trabajado bien.

Sin salir de Santiago, ¿qué otras intervenciones destacables se están llevando a cabo a día de hoy?

-Hemos aprovechado para trabajar y mejorar la biblioteca del centro, porque cabe recordar que estamos en una OSI universitaria, o la unidad de Psiquiatría infantil, que necesitaba un dimensionamiento nuevo y creciente. Lo que en definitiva estamos haciendo en este momento es afianzar los servicios que ya estaban allí.

¿Ha habido alguna modificación destacable respecto a lo que marcaba el plan director del HUA?

-No. Estamos cumpliendo con los plazos y la definición recogidos ahí. El futuro será el que nos enseñe si hay modificaciones.

¿Da por enterrado el debate sobre el futuro de Santiago? ¿Esas voces que apuntaban a que iba a convertirse en un hospital menor?

-Sí, porque Santiago ha crecido en complejidad, en los servicios que ofrece, y en reputación. Tenemos servicios que son de referencia a nivel estatal, como la Psiquiatría. Pero además, esta semana se ha desarrollado un congreso estatal sobre el sueño, cuya unidad funcional estaba en Txagorritxu y ahora está en Santiago. Se está dotando al centro de una cartera de servicios cada vez más importante y además va disponiendo de servicios cada vez más sofisticados y complejos, como la unidad de pluripatológicos, la de ictus, la de cuidados paliativos, la Neurología...

Al margen de obras, ¿cuáles son los retos más inmediatos que se le presentan a la OSI Araba?

-A veces no se habla mucho, pero merece la pena destacar la creación en julio del año pasado de Bioaraba como Instituto de Investigación Sanitaria. Estamos iniciándonos en el proceso, ahora hay que crear su gobernanza y determinar sus contenidos, muchos de los cuales ya se venían trabajando sin que fuera instituto. Y el desarrollo viene ahí. Va a ser un instituto con envergadura, con proyectos, con muchas plataformas de trabajo y con profesionales pioneros y de referencia en muchos aspectos. Tenemos ahí los trastornos del sueño, las enfermedades cardiovasculares, la Psiquiatría... Aparte, está tomando mucha envergadura la Unidad de Ensayos Clínicos, que es una de las plataformas que es sello de identidad de Bioaraba. Tenemos ya hasta 119 estudios en esta unidad y se están haciendo muy bien las cosas. Hay que destacar también que hemos empezado a trabajar en Itemas, que es una red de innovación auspiciada por el Instituto de Salud Carlos III, lo cual nos va a ir ayudando en nuestro itinerario de innovación.

¿La construcción de otro edificio para Bioaraba sigue sobre la mesa?

-En este momento estamos dimensionando Bioaraba en el espacio que tenemos, con la creación de nuevas instalaciones. Paulatinamente se van acondicionando otros espacios, como las 16 camas de esa Unidad de Ensayos Clínicos. El futuro devenir de un nuevo edificio o no será otra cuestión a ponderar con el tiempo.

Respecto a la docencia, ¿el HUA está haciendo honor a ese apellido de ‘universitario’?

-Somos una organización docente, universitaria, que cada vez va acogiendo a más profesionales a este nivel y que cuenta con un mayor número de residentes. Ahora mismo tenemos aquí 211 residentes, que es una envergadura muy importante. Y muy pronto, el 12 de abril, tendremos la jornada de puertas abiertas para captar a quienes quieran ser residentes con nosotros. Tenemos hasta 24 especialidades docentes ahora y además hay varias pendientes de incorporación. Nuestro propósito es no sólo tener un mayor impulso docente a través de esas acreditaciones, sino también ser atractivos para los residentes que quieran venir desde cualquier punto del universo. Por de pronto, estamos teniendo cada vez más residentes de cercanía, muchos de ellos euskaldunes, lo cual también es importante.

Hablando de la zona rural, y una vez ya licitado el centro de salud de Murgia, ¿cuál será el siguiente paso que quiere dar la OSI?

-Primero esperamos a que concluya el proceso de licitación, que suele tardar tres o cuatro meses, y después vendrá la obra. Calculo que para el año que viene estará listo. Ha habido muchísima colaboración por parte del Ayuntamiento y también de los profesionales en la definición del centro, desde la orientación hasta la arquitectura y la organización de las consultas. Ha sido fácil y todo lo demás serán procesos administrativos que necesitarán su tiempo para que tengamos este nuevo centro de salud. Sí que se ha venido hablando de otras intervenciones, como la mejora de la atención en Iruña Oka, pero son temas que de momento no tocan. Ahora estamos con Murgia. Y hay que recordar también que se ha construido el centro de salud de Campezo, que es una infraestructura muy importante y que merece la pena visitar.

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