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nueva marea por unas pensiones

Pensionistas, indignados y movilizados

Varios miles de personas vuelven a exigir en las calles de Gasteiz unas prestaciones por jubilación dignas frente al pírrico incremento decretado otra vez por el Gobierno central. Mayores y no tan mayores se unen en una sola voz.

Un reportaje de Axier Burdain / Carlos Mtz. Orduna. Fotografías Pilar Barco - Domingo, 18 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Más de 15.000 personas -según la Policía Local- tomaron ayer las calles de Vitoria desde minutos antes del mediodía, momento en el que partió la segunda gran manifestación en defensa de unas pensiones dignas. La marcha, que concluyó en la Virgen Blanca, c

Más de 15.000 personas -según la Policía Local- tomaron ayer las calles de Vitoria desde minutos antes del mediodía, momento en el que partió la segunda gran manifestación en defensa de unas pensiones dignas. La marcha, que concluyó en la Virgen Blanca, congregó también a muchos jóvenes.

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Más de 15.000 personas -según la Policía Local- tomaron ayer las calles de Vitoria desde minutos antes del mediodía, momento en el que partió la segunda gran manifestación en defensa de unas pensiones dignas. La marcha, que concluyó en la Virgen Blanca, cuna gran movilizaciónLas muestras de solidaridad de miles de todavía trabajadores fueron constantes durante la marcha.Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó cuando, al paso de la manifestación, un grupo de jóvenes desplegó una pancarta con el lema ‘Sois ejemplo de lucha’. Las consignas volvieron a ser variadas ayer entre los manifestantes, como ‘Recorte deVarios miles de manifestantes, más de 15.000 según la Policía Local, han recorrido este mediodía las calles de Vitoria para pedir unas pensiones dignas y su revalorización vinculada al IPC.
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“Estoy trabajando, pero tengo que estar aquí. No estoy nada conforme con lo que están haciendo y hay que luchar” “Hay que apoyar a los mayores porque es una causa muy justa. Que el Gobierno se entere de que no puede jugar con ellos” “No veo muy claro que vayan a hacer algo y por eso hay que pelear. Esto es por mí y por todos los demás” “La situación está complicada porque a los pensionistas nos han olvidado. Estamos enfadados y esperemos que se muevan”

cumplieron con el guión previsto. Los pensionistas alaveses, arropados por miles de ciudadanos de todas las edades, tomaron pasado el mediodía de ayer las calles del centro de Vitoria para reclamar que se respete su derecho a vivir dignamente. Fueron más de 15.000 personas, según los cálculos de la Policía Local. Familias enteras, representantes y miembros de colectivos sociales y cargos políticos se unieron a sus gritos de protesta ante una situación que sólo puede definirse con una palabra: Injusticia. La “enérgica indignación” de los pensionistas vuelve a estar más que justificada después de que el Gobierno central les comunicara por carta que sus pagas iban a incrementarse en tan solo un 0,25% este 2018, lo cual en muchos casos representa una mísera subida de en torno a un euro por mensualidad.

Los precios aumentan muy por encima de lo que se revalorizan sus pensiones, con lo que la pérdida de poder adquisitivo es constante y sangrante. Un 25% de los perceptores de la RGI en Euskadi son pensionistas incapaces de llegar a fin de mes después de haber trabajado y cotizado toda una vida. Y las mujeres y viudas, víctimas de la brecha salarial en el siglo pasado, sufren una presión mucho mayor, ya que sus pagas son mucho más exiguas que las de los hombres. Este cóctel de decepción y rabia se hizo sentir en más de un centenar de ciudades del estado, que clamaron contra un sistema de pensiones que les condena a vivir con penuria. Entre ellas la capital alavesa, que una vez más respondió con decisión al llamamiento realizado por las dos plataformas ciudadanas que vienen liderando las movilizaciones desde hace meses. “No veo muy claro que vayan a hacer algo y por eso hay que pelear. Esto es por mí y por todos los demás”, aseguraba antes de iniciarse la marcha Esther Corcuera, pensionista. “La situación está complicada porque nos han olvidado. Estamos enfadados y esperemos que se muevan”, apostillaba, muy cerca de ella, el también jubilado José Ignacio Rodríguez.

Los responsables de Arabako Pentsionistak Lanean y Por una Vida Digna aglutinaron de nuevo el sentir ciudadano y lograron que en esta ocasión se sumaran muchos rostros jóvenes a las protestas. Los “pensionistas del futuro” respondieron a su solicitud de apoyo y dejaron claro que la calle no está anestesiada, que sigue reclamando el cumplimiento de sus derechos y que la espinosa cuestión de las pensiones puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el Gobierno, que ya ha comenzado a maniobrar para tratar de contener el descontento. “Todavía estoy trabajando, pero tengo que estar aquí. No estoy nada conforme con lo que está haciendo el Gobierno, pero tampoco el resto de partidos. Hay que luchar”, arengaba, combativo cartel en mano, Arantxa Calvo: Las manifestaciones son ensayos para la revolución.

Los portavoces de las agrupaciones convocantes volvieron a dejar claro que los tímidos gestos del Ejecutivo no van a rebajar la tensión. Señalaron, en este sentido, que “subir las pensiones mínimas es lo mínimo que pueden hacer” y, en respuesta a una hipotética ventaja fiscal, explicaron que “el sentido del humor les aguanta, porque hablan de quitar el IRPF a las personas que no pagan el IRPF”. Así, puntualizaron que el 67% de los pensionistas se ven exentos de este pago a Hacienda por ni tan siquiera llegar al límite mínimo de ingresos.

Sus reivindicaciones son claras y directas. La exigencia de una paga digna se traduce en un mínimo de 1.080 euros para todos los pensionistas. De forma paralela y con la mirada puesta en el futuro, reclaman que el salario mínimo se equipare al del resto de los países europeos y se eleve hasta los 1.200 euros. Para hacer posible estos cambios, demandan una reforma fiscal en profundidad y la derogación de las últimas reformas laborales que han abocado a los actuales trabajadores a la precariedad, estrangulando el flujo de las cotizaciones a la Seguridad Social y, en consecuencia, frenando la vía principal para financiar las pensiones. “Es una causa muy justa. El Gobierno se debe dar cuenta de que no puede jugar con los pensionista”, remarcaba el también trabajador Agustín Fernández.

La marcha partió bajo un agradecido sol -luego vendrían el granizo y la lluvia- desde el museo Artium y avanzó por las calles Paz, Independencia, General Álava y Dato antes de alcanzar la plaza de la Virgen Blanca, donde se dio paso a la lectura del manifiesto preparado para la ocasión. Mientras la cabecera de la manifestación llegaba al corazón de Gasteiz, los últimos manifestantes aún enfilaban la calle Francia, prueba del éxito de la convocatoria. En el escrito, los organizadores recordaron que su lucha arrancó el 31 de enero en Correos, que aumentó de volumen el 22 de febrero en la multitudinaria manifestación que concluyó ante la Subdelegación del Gobierno, que se mantuvo el pasado 5 de marzo en la concentración de la Virgen Blanca y que no finalizará con el acto de ayer. “Estamos ganando la calle”, advirtieron. Por de pronto, la próxima movilización en defensa de las pensiones tendrá lugar en Vitoria el próximo lunes 9 de abril.

Los colectivos reiteraron que la Carta Social Europea recomienda que la pensión mínima debe de ser de esos 1.080 euros, insistieron en que el factor de sostenibilidad es un castigo para las generaciones que les sucederán, tacharon de ridículas las recomendaciones gubernamentales para que los ciudadanos inicien planes de pensiones “cuando no pueden ni llegar a fin de mes” y denunciaron la perversión de un sistema que ha acabado con los salarios dignos, hiriendo de muerte a las pensiones del futuro más inmediato.

Los afectados recordaron que se pretende llevar a cabo una reforma del sistema de pensiones manteniendo casi el mismo nivel de gasto, con apenas una subida del 1,5% hasta 2040 según las previsiones del Gobierno. Pero en esa fecha, en lugar de los nueve millones actuales, la cifra de pensionistas se elevará hasta cerca de los 15 millones, con lo que las cuentas no cuadrarán. Así, las pensiones pueden desplomarse hasta en un 40%.

Explicaron también que la actual presión impositiva es un 7% inferior a la que soportan los países europeos del entorno, por lo que abogaron por la implantación de un nuevo sistema fiscal, mucho más progresivo y que no cargue las tintas sobre la clase trabajadora. Además, apuntaron que las pensiones no tienen por qué pagarse exclusivamente con los fondos obtenidos de las cotizaciones a la Seguridad Social. “Nos han vendido esa idea, pero es un fraude. Lo que dice la Constitución es que hay que mantener unas pensiones permanentemente actualizadas, y eso no se consigue con un aumento del 0,25%”, apuntaron.

la cifra

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