Diario de AlavaDiario de Noticias de Alava. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Alava

Australiano etiqueta negra

Patxi Fernández de Retana / Puntista

Viernes, 9 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Retana en la final del Mundial, en postura muy pareja a la de su lesión.

Retana en la final del Mundial, en postura muy pareja a la de su lesión. (Foto: DNA)

Galería Noticia

Retana en la final del Mundial, en postura muy pareja a la de su lesión.

Ha desarrollado el sentido del gusto por encima de los otros cuatro. Y me da que continúa trabajando los cinco, pero se mueve y muere por el sexto, hacia la excelencia del querer y saber vivir rodeado de la sencillez de las pequeñas cosas que nos hacen de verdad más grandes. Andar, pegarle a la bola de golf en la playa, sumergirse entre las líneas de un libro, madrugar y escapar de casa al monte -vive en Foronda- con un termo y los ojos bien abiertos para contemplar un amanecer, ensayar con los amigos en Ereño, conversar con la gente en la calle y visitar viñedos, más que bodegas;tierra, clima, aire y vida. Anda a la búsqueda del placer asociado al bien y al estar. Estar bien como fin superior y fundamental de la vida. ¿Es hedonismo? ¡Será!

Vive rodeado, relacionado, comunicado, socialmente integrado y envuelto en el maremágnum del negocio y de la vida pero se lleva mejor consigo mismo y libre. En 1998 comenzó la aventura de El Clarete con Unai. Uno en la cocina y el otro en la sala. “Tuve que aprender el oficio”, reconoce. Le mata, “no me gusta”, la esclavitud que supone el restaurante y le encanta “el día que no hay problemas”. Alguien le preguntó una vez si no ansiaba una estrella Michelín para el local. Y dijo sí, “por mi hermano, que trabaja por vocación, que yo he llegado a esto por una lesión al fin y al cabo”. El último partido lo disputó en Milford el 25 de julio de 1997. ”Se acabó”, le informó el médico. Tres años antes, era el Día de los Inocentes de 1994, se rompió tibia, peroné y ligamentos de la pierna izquierda. Era la quiniela 14. Mendi y Patxi se enfrentaban a Urkidi y Acin. Ya en el suelo, tras una bajada de revés que acabaría en drama se le oyó decir: “cógela y tira algo, lo que sea”, y Mendi cogió, tiró e hizo tanto. Necesitó de cinco operaciones para volver a jugar y cerrar el ciclo de 11 temporadas como puntista profesional en América y Europa. Después de aquel día, entre trabajo, paseo y eterno aprendiz de etiqueta y vinos -es un magnífico sommelier- dos veces por semana se junta con Olarreta, Ube, Mandiola y Félix y “ensayan” en los frontones de Mutriku, Markina y Ereño. Alimentan así un gusanillo voraz y hambriento. Pasa poco por Gasteiz. Por trabajo y por familia. Poco más.

Como en la vida, en la cancha se ha de aprender a ganar y a perder. Ser y estar. Hacer y que te hagan tantos. Si lo controlas, controlas el juego y la vida, y si no, “ponle remedio y busca ayuda”. Eso es ser deportista. Todavía sigue pendiente del jai alai y se fija en Matisidor, en Ekaitz y en nuestro Ekhi, a quién le “faltan cuatro cositas” para ser un zaguero enorme, “una gran figura”. “Es un gran pelotari”, resalta. Con la cesta punta habría que tomar una decisión drástica, “como se hizo en su día con el atxiki”, nos dice. Hoy en día, algunos pelotaris sujetan la pelota, la paran, saltan, dan muchos pasos y “luego te hacen el tanto”. Eso no le gusta. Mucho, sin embargo, los pelotaris de Iparralde: Olharan, Iza, Laduche, capaces de aportar velocidad, saltos y espectáculo al juego. “No todo es pelotear”.

El Día de los Inocentes de 1994 se rompió tibia, peroné y ligamentos de la pierna izquierda y necesitó pasar por cinco operaciones

Patxi Fernández de Retana pone el acento en dos momentos de su carrera deportiva. Por un lado el debut profesional en 1987, el 31 de diciembre, en un abarrotado frontón, en Bridgeport, en el estado de Connecticut. “Apenas sabía sacar y hube de trabajar como lo que era, un novato”. Para los singles estaba muerto. Aquel día, junto a Agustín Ibarra y ante 8.000 personas, “sólo veía una enorme chapa, un toldo gigante y un frontis enano”, de lo que le temblaban las piernas. Le tocó formar dupla con Kepa Loizaga, “20 años mayor que yo”. Del 93 al 95, a los 27 años, vivió su época de esplendor. El otro gran momento de su vida como deportista lo vivió en el Mundial de Vitoria de 1986. Bonito y decepcionante a la vez. Eran tales las expectativas que “no podíamos hacer otra cosa que ganar cada partido”. Patxi y Alberdi llegaron imbatidos a la final del 26 de septiembre contra Etcheberria e Inchauspe, la pareja francesa, un delantero de “40 tacos, ex profesional que fue capaz de contener los nervios” y el heredero de la banca Inchasupe, Pierre. Los gasteiztarras eran dos volcanes, físicos, mientras que ellos jugaron con finura y elegancia para imponerse por 34-40. “No nos habían ganado nunca y no volvieron a hacerlo después de aquel día”, rememora Patxi. Jugarían luego 20 revanchas y ni una se llevaron los franceses;“sólo la buena. Aquel oro”.

Con Alberdi, el año mágico del 85, en vísperas del Mundial, Patxi había sustituido a Antón Areitio en el Torneo Federaciones en Logroño, que luego sería presidente de la alavesa durante el mundial. Ese año, Patxi, disputaría junto a Alberdi el partido más duro del que guarda recuerdo. En el Balda donostiarra contra Atain e Irusta. Ese año, el secretario de la española, Andreu, les citó en el hotel Cuzco de Madrid -a los dos y al catalán Orgillés-, “nos dieron un chandal a cada uno y nos metieron en un avión con destino a Nueva York. Alguien os recogerá”, les dijeron. Patxi tenía 17 años y pudo conocer a Txurruka y Egurbide, intendentes en EE.UU. Txurruka le dijo al acabar la aventura: “vuelve a casa, haz la mili y vuelve”. Hizo una buena mili, jugó el Mundial y, al poco, regresó.

Su historia de amor con la xistera comenzó el 11 de abril del 79, a los once años. Koldo Segurola le dijo un día al salir de la ikastola “vamos al frontón, ¿te vienes?”. Y se quedó. Koldo siguió con el fútbol. Estaban en el grupo Txikito de Vitoria, Konpa, Irubide, Alberdi, Aja, Lasa, Artaraz, Angulo y Bengoa. Así comenzó su aventura.

Hoy se dedica a conocer el vino. “No vale con que te guste un vino”, me dice. Él necesita conocerlo. Dónde, quién y cómo se hace. Prefiere la pequeña bodega antes que la industrial. “Y hay que probar”, sentencia.

Un Burdeos, serio y con presencia sería Goyonaga. Un Borgoña, elegante y aristócrata lo representaría Txikito de Bolivar. Un Rioja Alavesa joven, afrutado y con chispa Ekhi. Un Rioja más clásico, de barrica y con carácter es Félix. El espumoso, todo presión, se parecería a Elorduy. Y el Tokay, un vino dulce conocido como “el vino de los reyes” sería Goikoetxea, por las ventajas que da. “Yo”, dice Patxi, “sería un vino australiano”… la eterna promesa.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Álava se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

    Más sobre ¡Qué mundo!

    ir a ¡Qué mundo! »

    • Avda. Gasteiz 22 bis 1ª Oficina 13 Vitoria - Gasteiz
    • Tel 945 163 100, Fax Administración 945 154 344, Fax Redacción 945 154 346

    • Oficina Comercial: Calle Portal del Rey 24 (Esquina calle Paz), Tel 945 201000, oficinacomercial@noticiasdealava.eus