Diario de AlavaDiario de Noticias de Alava. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Alava
Álvaro Arbina Escritor

“No quiero que los lectores devoren el libro, quiero que lo saboreen, que disfruten al ritmo que marca la novela”

Tras el éxito de su primera novela, Álvaro Arbina regresa con ‘La sinfonía del tiempo’, un gran puzzle temporal, geográfico y vital lleno de secretos y misterios

Carlos González Jorge Muñoz - Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:04h

Álvaro Arbina, escritor.

Álvaro Arbina, escritor. (Jorge Muñoz)

Galería Noticia

Álvaro Arbina, escritor.

Vitoria- El libro está desde ayer en las tiendas. Hoy se producirá la primera presentación oficial, un acto que tendrá lugar en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa a partir de las 19.00 horas. Eso sí, es sólo el principio. Después de La mujer del reloj, el escritor y arquitecto gasteiztarra Álvaro Arbina da un nuevo paso dentro de su trayectoria literaria con La sinfonía del tiempo (Ediciones B), historia que también le llevará en las próximas semanas a Bilbao, Donostia, Madrid, Sevilla, Barcelona...

Tras el éxito de la primera novela, ahora ¿siente más presión o responsabilidad?

-Hombre, no puedes obviar lo que ha pasado porque ha sido un cambio drástico en mi vida. Pasas de que no te conozca nadie a que te reconozca mucha gente, a ir por diferentes sitios y ciudades para hablar con los lectores. Eso te influye, por supuesto. Cuando se publicó La mujer del reloj y vi los tintes que estaba adquiriendo el lanzamiento, decidí apostar por la escritura y dejar la arquitectura a un lado porque, aunque parezca mentira, en ese momento noté que profesional y económicamente era mejor. Además, quise adelantarme a todo lo que pudiera venir con la promoción de La mujer del reloj y empecé a pensar en La sinfonía del tiempo. Me preocupaba, en cierto modo, que lo que estaba pasando me pudiera llegar a influir de algún modo. No quería perder la frescura que me llevó a escribir la primera novela. Quería, de alguna manera, beneficiarme del oficio de escritor que estaba adquiriendo pero manteniendo esa inocencia que, en un primer momento, me llevó a escribir.

¿El arquitecto sigue luchando por salir?

-(Risas) Sí, por supuesto. En mi vida necesito creatividad y la arquitectura puede llegar a ser muy creativa. Cuando empecé a embarcarme en esto, tenía que hacer dos cosas paralelas: escribir una novela y aprender a escribir. Me di cuenta de que eso me satisfacía muchísimo más. Pero el arquitecto sigue dentro. De hecho, La sinfonía del tiempo la he escrito como se construye un edificio. Su estructura es como un puzzle donde hay un montón de piezas y cada una es una trama o una sub-trama, son personajes con sus propias historias, verdades y mentiras, secretos... y todo eso se va entrelazando. El verdadero reto ha sido que todas esas piezas encajasen a la perfección, que incluso parezca que han nacido para estar una junto a la otra, que no te hagan pensar en un puzzle de muchas piezas sino en una única gran pieza, que las juntas desaparezcan. Es a lo que aspiro como escritor, a que no se vean los mimbres, a que te sumerjas en la historia y te olvides de lo que te rodea.

Complicado cuando hay tanto lector y lectora que está siempre con actitud vigilante para ver si ‘pilla’ al escritor.

-Y más cuando eres joven, que están con aquello de: vamos a ver qué ha escrito este chaval (risas). Esta segunda novela no tiene nada que ver con La mujer del reloj. Sí que es histórica pero tiene un componente más fuerte de intriga. Pero, sobre todo, me seduce mucho como escritor el hecho de intentar encontrar una atmósfera para cada novela. El libro te impone sus reglas, sus tiempos y hay que intentar no ser demasiado egocéntrico. Hay que escuchar a lo que va surgiendo. Y te pide también una voz y un registro narrativo diferente. La sinfonía del tiempo es una novela con muchísima intriga pero no es para devorar, va surgiendo poco a poco, es como un goteo. La prosa te lleva, de alguna manera, a un ritmo más pausado. No es una novela negra donde todo es trama, trama, trama... Me gusta que la forma de narrar sea una manera de disfrute en sí para el lector.

Por cierto, hasta donde se puede contar, ‘La sinfonía del tiempo’ relata...

-Es complejo sin desvelar demasiado... La punta del iceberg de la novela es una joven escritora que busca a su esposo desaparecido. También es una familia de la industria vasca que vive en un caserío en la zona costera, rodeado de muchas leyendas, mitos y fantasmas. El ambiente que construyo es bastante hipnótico, que es algo que tiene que ver mucho con la época en la que transcurre, la Belle Époque, un tiempo de ilusionistas, médiums... de embaucadores como los escritores (risas). Y además hay un científico que dedica su vida a intentar descifrar la sinfonía oculta tras el curso de la historia, que dicho así parece muy raro pero que lo entiendes al leer la novela, claro. Detrás de eso se oculta todo lo que es el cuerpo de la novela, toda una estructura que abarca unos 60 años, desde mediados del XIX hasta los albores de la Primera Guerra Mundial, con diversas tramas. Es como una especie de viaje en el que van cayendo los secretos, los enigmas y van apareciendo distintos escenarios, desde la costa vasca hasta el Londres de Dickens o el París de la Exposición Universal de 1889 pero también el de la Primera Guerra Mundial pasando por el mundo de ultramar, el Congo Belga, Cuba, la guerra Bóer, que fue como la guerra de Afganistán de aquella época...

La humanidad no ha cambiado tanto...

-Es que es uno de los mensajes de la novela, que la historia igual no se repite exactamente pero se da un aire.

¿Cuando el lector o la lectora termine, qué le gustaría haber provocado, conseguido...?

-Lo primero, que se sumerja en la historia y que se evada de lo que hay alrededor. Es lo que intento conseguir. En esta novela me he arriesgado un poco con la prosa porque he buscado obtener una determinada atmósfera, la que me pedía la época, la novela, la historia, la trama. La labor del libro hoy en día es esa, ser algo que coja al lector mientras desaparece toda la vorágine que nos rodea, todo el bombardeo de estímulos... Así que me gustaría que el lector se dejase seducir por esa trama que se va desencadenando, pero con cierta pausa. No quiero que los lectores devoren el libro, quiero que lo saboreen, que vayan disfrutando al ritmo que marca la novela.

Sin embargo, ahora se suele intentar lo contrario.

-Sí. De todas formas, este libro no es, por así decirlo, lento. Lo que no quería es que fueses avanzando en la trama sin detenerte en determinadas reflexiones y detalles.

Ahora toca acompañar al libro en sus primeros pasos y la agenda de presentaciones que tiene por delante ya es larga. ¿Cómo vive todo este proceso?

-Te tiras dos años en un trabajo silencioso, solitario, inmerso en los personajes y sus mundos, y, de repente, todo cambia. Ser escritor tiene algo de brusco, de atleta olímpico que resuelve cuatro años de trabajo en unos segundos de carrera. Un día te despiertas y la novela ha dejado de ser un secreto y forma parte de otros. Tienes que aprender a lidiar con eso. Es curioso porque igual has dado mil vueltas a ese párrafo del capítulo 93 y luego, cuando el libro es una realidad y vienes a una entrevista como ésta, ¿dónde quedan aquellos tres días pensando en el maldito párrafo? Uno tiene que aprender a llevar eso.

Antes me decía que cuando estaba con la promoción de la primera novela empezó a dibujar ‘La sinfonía del tiempo’. ¿Eso me debe llevar a entender que la tercera está empezando a dar sus primeros pasos?

-(Risas) Ahora mismo me estoy dedicando a la escritura, aunque tengo otras vías abiertas porque también me gusta mucho la docencia. La literatura es una aventura que ahora mismo me está dando para vivir pero sé que esto es ir libro a libro. Y es como otro trabajo, no terminas una novela y venga, de vacaciones. No sé desde cuándo me considero escritor pero creo que hay un punto de inflexión en el que me vi como alguien que necesita contar historias: fue cuando terminé La mujer del relojy semanas después noté que me faltaba algo. Me había acostumbrado a vivir escribiendo. Y lo mismo pasa ahora. Eso sí, esto no quiere decir que siempre vaya a seguir la misma línea, que escriba con la misma voz narrativa... quiero ser un autor que abarque historias diversas.

¿Cuando recibió el primer ejemplar de ‘La sinfonía del tiempo’ sintió lo mismo que con la novela anterior o ha sido un momento más frío?

-A veces los sentimientos no van acorde al significado de un momento. Pero lo tengo en casa y se me va la mirada... (risas).

El éxito personal, que se hable tanto de las ventas de determinados escritores de Vitoria, lo que se escribe y se dice en los medios... ¿cómo lo toma?

-Intento evadirme de todo eso. A veces nos cuesta más ver lo de aquí. De manera automática piensas que lo que llega de fuera, viene por alguna razón, porque es bueno. Con lo de aquí, inconscientemente, no te pasa igual. De todas formas, cada uno tiene que buscar y encontrar su camino. Ésta es mi casa, vivo aquí, me despierto aquí, escucho la radio aquí... soy muy vitoriano. Pero soy un escritor de Vitoria que no siempre va a escribir de Vitoria. Quiero que la gente me lea por lo que escribo, por cómo lo hago.

las claves

“Como autor aspiro a que no se vean los mimbres, a que te sumerjas en la historia y te olvides de lo que te rodea”

“Ser escritor tiene algo de atleta olímpico, que resuelve cuatro años de trabajo en unos segundos de carrera”

“Uno de los mensajes de la novela es que la historia igual no se repite exactamente, pero se da un aire”

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Noticias de Álava se reserva el derecho a eliminarlos.

Últimas Noticias Multimedia

    Más sobre ¡Qué mundo!

    ir a ¡Qué mundo! »

    • Avda. Gasteiz 22 bis 1ª Oficina 13 Vitoria - Gasteiz
    • Tel 945 163 100, Fax Administración 945 154 344, Fax Redacción 945 154 346

    • Oficina Comercial: Calle Portal del Rey 24 (Esquina calle Paz), Tel 945 201000, oficinacomercial@noticiasdealava.eus