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Ciudadanos, PP y Efecto Boomerang

Por Mikel Razkin Fraile - Jueves, 22 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:03h

el Efecto Boomerang también es conocido como Ley de Acción y Reacción, y viene a señalar que toda causa tiene su efecto y que todo efecto tiene su causa. Esto es, que básicamente las cosas suceden por una razón determinada y que detrás de cualquier circunstancia hay un hecho que la provoca… que puede venirse en tu contra.

Utilizo esta argumentación para hacer referencia a la sucesión de acontecimientos que han derivado en que Ciudadanos hoy sea una fuerza política más fuerte de lo que fue ayer, con un discurso que se tiene más en cuenta que antes. El desencadenante de todo ello ha sido el proceso catalán y la crisis política que con ello se ha generado. Hemos sido testigos durante la campaña electoral del 21-D de cómo el Estado español, con el Partido Popular al frente, sabedor de que en Cataluña tiene cada vez menos peso institucional, se ha servido de todas las herramientas políticas, judiciales y mediáticas a su alcance para tratar de alcanzar a toda costa una mayoría constitucionalista en el Parlament que frenara el proceso independentista. El fin era exactamente ése, el objetivo del boomerang estaba claramente definido, que la suma de PP, C’s y PSC fuera superior a la de JxC, ERC y la CUP. Pero para ello el Gobierno español y el PP, gracias a los medios de comunicación especialmente, debían poner todo el aparato del Estado al servicio del candidato a aupar a ese ansiado trono. El elegido entre las tres fuerzas para alcanzar ese púlpito fue Ciudadanos, más por detrimento de los demás que por méritos propios. El boomerang había sido lanzado y debía golpear en toda la frente del soberanismo y derribarlo.

Si tuviste la desgracia de ver los servicios informativos de cualquier canal a nivel estatal, sabrás de lo que hablo. Nunca en los últimos 40 años una campaña electoral ha estado tan cocinada y descaradamente teledirigida;ni la de Suárez en 1977 para la UCD, cuando ni tan siquiera existía la sacrosanta Constitución. Esperanza, progreso, igualdad y seguridad era la edulcorada terminología que los medios utilizaban para hacerse con el voto constitucionalista, centrando el mismo en la figura de Inés Arrimadas, que para más inri aparecía usando un corazón como símbolo de su formación. Salida de empresas, adoctrinamiento y prisión era la imagen que se vendía para las fuerzas catalanistas, con un Carles Puigdemont que había huido abandonando a su suerte a sus conciudadanos y que vivía en un lujo que el común de los mortales no disfruta. De vergüenza;si nos dicen que estamos hablando de Gambia nos lo creemos.

Ciudadanos se convertía en el voto útil para hacer frente al soberanismo, el primer vagón de un tren imparable para atraer al electorado que no se sintiera cómodo con el ‘procés’

Ciudadanos se convertía en el voto útil para hacer frente al soberanismo, el primer vagón de un tren imparable para atraer al electorado que no se sintiera cómodo con el procés. Se repitió hasta la extenuación que con una gran participación las cosas iban a cambiar y para ello había que convencer a esos potenciales votantes de que ganar era posible, que eran más y por supuesto mejores. Se gestaba la idea de hacer creer al electorado que por primera vez las fuerzas constitucionalistas eran una alternativa y que esta vez era la de verdad. La figura pantagruélica engendrada era Ciudadanos, que no Ciutadans -nomenclatura prácticamente olvidada ahora mismo-, con Arrimadas a la cabeza. Como el electorado catalán había denostado una y otra vez al PP, la jugada pasaba por apostarlo todo a la esta nueva marca blanca de la derecha, no quedaba otra: las tramas Gürtel, Bankia, Púnica, Andratx, Pokemon tampoco ayudaban para mejorar la imagen del partido.

Pero el boomerang no alcanzó su destino, no hubo victoria constitucionalista. Y éste se dio la vuelta… que es lo que hacen los boomerangs. Es lo que tiene, si lo lanzas deberías saber que si no golpea su objetivo va a volver con la misma fuerza con la que lo lanzaste. Y en ésas estamos ahora mismo, ya que según la encuesta de Metroscopia de hace un mes para El País Ciudadanos sería la fuerza política con mayor apoyo popular a nivel estatal, dejando por primera vez atrás al Partido Popular. Y la reciente de GAD3 para ABC incide en la misma cuestión. Por algo Rivera aparecía siempre que podía al lado de Arrimadas, por algo…

Pasado un tiempo ya desde la cita del 21-D es preciso señalar que el discurso simplista con el que C’s trató de conquistar el Parlament no deja de seguir ganando adeptos día a día. Se trata de una estrategia dialéctica muy básica, digamos que propia de tuiteros, con lemas de no más de 280 caracteres, frases hechas y sentencias más propias de taberna de chiquitos de a euro que de políticos curtidos en mil batallas. Creo que no es de recibo que un planteamiento ideológico tenga más cabida en un meme enviado por Whatsapp que en una tribuna parlamentaria. No me canso de ver repetida hasta la saciedad la imagen de Rivera y Arrimadas dando rienda suelta a sus soflamas, ayudados siempre por cartelitos impresos en sus manos, como si hablaran para lerdos: da la sensación de que con ello pretendan que sus potenciales votantes no se queden mirando al dedo cuando apuntan a la Luna. El mensaje ya digerido, que no se te atragante pensando. De hecho, no me extrañaría nada que cualquier canal televisivo con un poco de dignidad piense en sortear unas vacaciones en la playa a quienes adivinen cuál es el programa de C’s más allá del “España una y no cincuenta y una”;yo seguro que no lo gano. Así, las algunas de las ocurrencias de C’s es llamar presidente de holograma a Puigdemont, pedirle que deje de comer mejillones, que no presiden la Generalitat porque Podemos no les apoya (aunque 65 sea siempre menos que 70) o la mejor de todas, la cazada del bulo de Arrimadas diciendo que en Francia por quemar un coche policial a una persona le habían caído 7 años de prisión (en referencia a los Jordis, que se subieron sobre dos desvencijados vehículos de la Guardia Civil), cuando en realidad obviaba que la condena era tal porque en Francia el coche policial llevaba el policía dentro. Qué profundidad de análisis.

Siendo serios, la cosa no debería dar para más, y si más allá del que escribe este texto y el que lo lee en estos momentos hay alguien más con dos dedos de frente, podríamos sentenciar que quien quiere gobernar a través de frases, discursos, cartelitos, medias verdades y campañas más propias de Twitter o de una reunión de cuñados no debiera dejársele que se hiciera cargo ni del gobierno de un pipicán. Pero así están las cosas en estos momentos, con un Ciudadanos al que le han puesto un cohete en el culo en dirección a la Moncloa con un discurso más básico que el mecanismo de un chupete. Y para finalizar, volviendo al Efecto Boomerang, incidir en que el zasca que está suponiendo para el PP el haber lanzado a Ciudadanos hacia arriba puede llegar a ser antológico. El PP se ha creado una alternativa a sí mismo y la ha sobrealimentado. Que se anden con ojo, que les están adelantando por la derecha precisamente gracias a su trabajo. Gol en propia meta.

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