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“Mi padre le hacía cosas que no se deben hacer a una criatura”

La hermana de la víctima confirma en el juicio los abusos que ésta sufría por parte de su familia

Axier Burdain Jorge Muñoz - Miércoles, 22 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:14h

Los presuntos abusos comenzaron cuando la víctima tenía 6 años y toda la familia residía en un inmueble de la calle Herrería.

Los presuntos abusos comenzaron cuando la víctima tenía 6 años y toda la familia residía en un inmueble de la calle Herrería.

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Los presuntos abusos comenzaron cuando la víctima tenía 6 años y toda la familia residía en un inmueble de la calle Herrería.

Vitoria- Jornada dura en la Audiencia Provincial de Álava. Ayer, la joven que ha denunciado a una parte de su familia, reiteró ante el juez todos y cada uno de los presuntos abusos sufridos a manos de los ahora acusados. Explicó cómo su padre le pegaba y de qué manera la violó desde que tenía 6 años hasta los 13. Años de calvario, de ley del silencio y de agresiones continuas que prosiguieron cuando se mudó a casa de su abuela, donde afirmó que ésta le pegaba cuando se enfadaba con ella y que dos de sus tres tíos también abusaron sexualmente de ella casi a diario. El tercero, según su relato, la maltrataba físicamente y se refería a ella con calificativos como “puta” o “inútil”. Ella, mientras tanto, se ocupaba de las labores del hogar y de hacer los recados.

El descarnado relato de los hechos de la joven abarcó un amplio catálogo de golpes, violaciones y vejaciones. Junto al banquillo en el que actualmente se sientan su padre, su abuela paterna y sus tres tíos, para los que la Fiscalía reclama 56 años de prisión en conjunto, repasó la historia de su niñez y su adolescencia con firmeza y sin flaquear ante las preguntas de los abogados de la defensa.

Igual de doloroso resultó el testimonio de la hermana pequeña de la denunciante, quien aseguró que “toda la familia sabía lo que mi padre hacía con mi hermana”, si bien precisó que “nadie hizo nada nunca porque había mucho miedo”. Un temor que, aún a día de hoy, persiste. “Las hermanas de mi padre dijeron que si les ocurría algo a sus hermanos o a su madre, irían a por nosotras. Ya no tengo miedo por mí, pero sí por lo que le pueda suceder a mi madre”, expuso ante un magistrado que le garantizó que el sistema cuidará de ella. A preguntas de las fiscales, recordó cómo su padre, cuando los hermanos eran menores, entraba en su habitación por las noches y se metía en la cama de su hermana. “¿Qué es lo que hacía?”, insistieron en varias ocasiones. “Cosas que no se deben hacer a una criatura”, acabó concediendo.

A pocos metros de su progenitor, la testigo explicó cómo la vivienda familiar se sumía en un régimen de terror. “Mi padre nos pegaba con cintos y con pichas de toro. Nosotros nos escondíamos debajo de la mesa”, expuso. “A mi madre también le pegaba”, agregó.

Rememoró cómo en una ocasión su madre le cogió de la mano para buscar a su hermana, que no aparecía por ninguna parte. Acabaron llamando a la puerta del palomar, en la azotea, y cuando su padre la abrió, vio al fondo a su hermana. “Estaba desnuda, sentada sobre un colchón y poniéndose la ropa”, recapituló.

Habló de insultos, de amenazas y de situaciones familiares dramáticas. Recordó cómo su madre fue ingresada en un psiquiátrico y sus hermanas mayores, por diferentes desavenencias, se fueron de casa. Cómo su padre también desapareció para vivir con su actual pareja y cómo ella, con 14 años, se quedó sola sin que su familia paterna quisiera hacerse cargo de ella. “Estaba en la calle y comía de lo que me daba la gente. Luego llegaron los servicios sociales”, apuntó. Una tía materna se ocupó de ella.

Describió el comportamiento de sus tíos, quienes “salían, bebían y se volvían agresivos”. Y de su abuela, “que te agarraba la cara y te hacía daño, no sé si conscientemente”. “No hay palabras para definir una infancia así. No se la deseo a nadie”, concluyó.

Otra testigo, responsable de una tienda donde la chica solía comprar para la familia, trabó confianza con ella y la escuchó. Refirió cómo le animó a contactar con los servicios sociales y la manera en la que se le trasladó rápidamente al albergue municipal. La familia la localizó y trató de llevársela por la fuerza, pero fue en vano. Desde allí, fue evacuada a un piso de protección. “Se sentía como la cenicienta, desplazada y dejada”, relató.

Padre. Acusado de delito continuado de agresión sexual y de lesiones. La Fiscalía pide para él 18 años de prisión.

Abuela. Acusada de maltrato habitual y lesiones. El fiscal pide para ella 6 años de cárcel.

Tío 1. Acusado de abusos sexuales continuados y lesiones. Posible pena de 13 años.

Tío 2. Acusado de agresión sexual y maltrato habitual. Se pide para él 13 años de prisión.

Tío 3. Acusado de maltrato habitual y lesiones. Se enfrenta a una posible condena de 6 años.

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